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lunes, 29 de marzo de 2010

su simpleza le hace ver lo que quiere. sólo entiende una cosa a la vez, tiene guillotina portátil, acude al criterio ajeno...Dante Pino lo pinta de cuerpo entero


La simpleza de Evo es proverbial. Mira las cosas del modo que quiere y le gusta. Sólo puede entender una cosa a la vez. Si le das dos argumentos para comparar se enreda y termina confundiendo los efectos como causa y acaba convirtiendo a la ley en guillotina. Y al final, después de todo, eso es lo que deseaba: tener una guillotina portátil para decapitar cuando y donde le sea posible.
Como no tiene una preparación mínima que le permita razonar con criterio propio, acude al criterio ajeno, ese que siempre está a disposición del que detenta el poder. Y le empujan para “que le meta nomás”. En su última coronación tiahuanacota, le denominaron padre espiritual de los aymaras, se lo creyó agarrado de la mano de una anciana que no sabía lo que pasaba y en el Palacio de gobierno el señor García Linera le endulza el oído para convertirlo en el único, el grande, el poderoso justiciero que tiene la misión de limpiar la lacra de la corrupción.
La corrupción no tiene una sola cara. No es solo cuestión de dinero. No se trata de una única figura donde alguien da el fajo de billetes y alguien se los mete al bolsillo. Hay otras formas de ser corrupto. Por ejemplo, nombrar a los Ministros de la Corte Suprema de Justicia con Decreto, conminarlos a juzgar como se les manda y ordena, emitir leyes que son inconstitucionales con fines de persecución política, tener Fiscales nominados por Evito para que actúen conforme se les instruye, usar los recursos del Estado sin ningún control ni fiscalización alguna en nombre de “Evo cumple”, recibir dinero del señor Chávez que no pasa por los filtros y controles de la fiscalización Estatal directamente de mano en mano, endeudar al Estado con ese motivo, encubrir el contrabando descarado de Juan Ramón Quintana y de su mano asesina en Pando, encubrir los asesinatos de La Calancha en Sucre, todo esto es corrupción.
Así que si el señor Evo Morales quiere debatir sobre la corrupción deberíamos aceptarle el desafío. Y bajarlo del pedestal al que se ha subido sin el menor pudor. En otras palabras hay que hacerle pisar “tierra” y ponerlo en su lugar. Las majaderías con las que se adorna no deben dejarse sin respuesta, eso es alimentar las percepciones populares de que es un elegido de los dioses.
Y quizás lo peor de todo es que Evo Morales desde su condición de Presidente del Estado Plurinacional es el mayor responsable del crecimiento de la coca en Bolivia y por tanto de aumento de la actividad del narcotráfico, esa es la mejor figura que tiene hoy día la corrupción en el Estado masista.

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