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jueves, 20 de julio de 2017

Erika Brockmann después de repasar una historia de la que fue protagonista vital, concluye que el pedido de la Creación de una Comisión de la Verdad es fundamental para dejar las cosas en su sitio, hacer luz en el tema de las Injusticias y de los Exilios por medidas que se puede ver hoy resultaron errores garrafales.


Las cosas en su sitio: de exilios e injusticias


“Nunca es tarde para luchar por la justicia, y como parte de ella, luchar por el retorno de quienes sufren la dureza del exilio político”. Retomo mi columna inspirada por el sentido mensaje suscrito por Guido Añez M. (El Deber, Séptimo día). Él, junto a otros, fue incluido de manera injusta en el juicio de responsabilidades de Octubre Negro (2003) autorizado por el Parlamento un año más tarde. Los entretelones, contexto y alcances de esa definición son poco conocidos, desdibujados por  medias verdades, falsas y ligeras apreciaciones que intentan deslegitimar la institución del asilo al que hoy se acogen cientos de compatriotas.
Ese octubre, cumplíamos 21 años de instauración de la era democrática con la esperanza de que exilio, genocidio, masacre sangrienta, entre otros términos, eran cosa del pasado dictatorial. No fue así, éstos cobrarían una dimensión política y existencial muy distinta bajo la lógica “stalinista” de algunos sectores alineados a un régimen arropado de gran legitimidad en tiempos de democracia.
Como miembro de la Comisión Mixta de Constitución participé de la difícil tarea de analizar, formular y suscribir el informe autorizando el juicio de responsabilidades al expresidente Gonzalo Sánchez de Lozada, el ministro de Defensa y de Gobierno. La primera votación no logró por dos sospechosas ausencias la mayoría calificada de 105 votos del pleno congresal. Sin embargo, de manera insólita una forzada segunda votación, al margen de todo procedimiento parlamentario, amplió los cargos a todos los miembros del gabinete provocando desde entonces un giro radical en la vida de exautoridades y sus familias.
El asedio en las calles, el dolor y el reclamo de venganza pudo más que la necesidad de esclarecer la verdad y buscar justicia. El débil sistema político era prisionero de la razón y sinrazón de las multitudes y de una agenda de octubre que arrancó un Decreto de Amnistía liberando de toda responsabilidad a la dirigencia que más tarde aceptarían su estrategia insurreccional. El Mallku reconoció que en Warisata se emboscó a la avanzada de las fuerzas del orden de un gobierno constitucional débil e interpelado. Ese hecho terminó de incendiar la pradera. La confrontación escalaría y no daría tregua.
Corrió la voz de que sectores del MNR maniobraron para incorporar a todo el gabinete, como recurso  para complicar y enredar aún más el caso. Para el MAS era clave sellar el colapso del sistema político y descabezar a actores de una generación política con posibilidad de reinventarse en democracia. Allanaron el camino de su proyecto hegemónico y refundacional en ciernes, posicionando  al “proceso de cambio” por encima de la ley y reglas democráticas.
Este episodio confirmaría y daría luz verde a un juicio plagado de arbitrariedades incompatibles con el principio del debido proceso y de todo sentido de proporcionalidad. ¿Sabía usted que los juicios por casos de responsabilidad política en asuntos de “seguridad nacional”, incluso de aquellos instaurados a las más crueles dictaduras, nunca incorporaron a todo el gabinete? No ocurrió en Argentina ni en otras situaciones más emblemáticas. Cabe recordar, en el caso de la dictadura de García Meza, el juicio de responsabilidades fue personalísimo. La inclusión del gabinete tuvo que ver con un caso distinto, el polémico decreto de la Gaiba.
En el caso de Octubre Negro y la ampliada acusación, Bolivia no sentó una nueva jurisprudencia porque la doctrina de derechos humanos no se construye sobre la suma de atropellos procesales, algunos de los cuales esperan ser revisados en instancias internacionales competentes. No hay razón para presumir de innovadores en asuntos judiciales.                  
14 años después,  es posible evocar este episodio que, en la conciencia y fuero interno de algunos dirigentes del MAS fue un exceso. Hoy prevalecen condiciones más favorables para abrir los ojos entonces ciegos de dolor y bronca colectiva. Llegó la hora de poner las cosas en su sitio, luego de evidenciar que el linchamiento judicial es una herramienta cotidiana. Por ello, el pedido de amnistía, de una comisión de la verdad  y de reconciliación es un reclamo justo que suscribo con convicción.

La autora es psicóloga, cientista política y exparlamentaria.

domingo, 9 de julio de 2017

casi 800 páginas, 4 libros en un tomo de Harold Olmos el inteligente periodista de 73, que ha tenido la virtud de asistir durante 4 anos al "juicio del siglo", denominado Terrorismo. un intento serio de observar, juzgar y concluir con la aberrante historia del caso Terrorismo montado por Evo Morales y sus colabores para lavarse las manos de la sangre inocente derramada en el Hotel Américas de SC.


Caso Rózsa-Terrorismo: Vi que la condición humana está menoscabada



miércoles, 21 de junio de 2017

rescatamos al menos dos conceptos del texto de Hernán que conoce bien el tema. uno que Castro abandonó a su suerte al CHE. cierto que Rusia (después de la crisis de los misiles) prohibió a Castro el foquismo entonces qué hacer con el Che? y el Ché con su radicalismo primero fusilando dia y noche, luego en Bolivia a matar soldaditos y "fusilar guerrilleros porque se comieron sardinas", o sea su crueldad extrema afirma Maldonado.


Evo Morales rinde homenaje al Che



lunes, 12 de junio de 2017

la teoría que explaya Prado Salmón en su libro La Guerrilla Inmolada, de haber sido el PCC (partido comunista cubana) que presionó sobre Castro para "deshacerse del Che" por su carácter insoportable, cobra fuerza ante la sucesión de hechos en la Isla y la consecuente salida del Che "al que mandaron a morir en Bolivia" al que no toleraban más por su carácter impulsivo.


"Al Che lo mandaron a morir a Bolivia"


El general retirado boliviano Gary Prado Salmón, que en octubre de 1967 capturó a Ernesto Che Guevara, afirmó que la cúpula del Partido Comunista de Cuba mandó al guerrillero argentino "a morir a Bolivia" porque ya no lo toleraba.

En entrevista con Efe en la ciudad de Santa Cruz (este), Prado Salmón defendió esa tesis que estará en el prólogo de la reedición de su libro "La Guerrilla Inmolada", que analiza el fracaso de Guevara con el grupo guerrillero que comandó hace casi medio siglo.

"Después de tantos años lo que se ha desentrañado es que finalmente al Che lo mandaron a morir aquí. Se libraron de él. Esa es la realidad. (Fidel) Castro se libró de él. No tanto porque él quería, sino porque la cúpula del Partido Comunista Cubano ya no lo toleraba por su carácter y su forma de ser impulsiva", dijo Prado.

Siendo capitán, Prado dirigió el 8 de octubre de 1967 la patrulla que en la quebrada del Churo, en el sureste boliviano, capturó herido al revolucionario y lo entregó a sus superiores, que al día siguiente definieron su ejecución en una choza que funcionaba como escuela en la villa vecina de La Higuera.
 La cuarta edición del libro en Bolivia, desde 1987, analiza la experiencia guerrillera con el subtítulo "De Ñancahuazú a La Higuera, 50 años después" y será presentada en los próximos días.


La hipótesis del abandono de Guevara por parte de Cuba y de sus diferencias con Castro sobre la relación con la URSS y el modelo soviético ha provocado siempre polémica y ha sido rechazada por la cúpula de La Habana y la familia del guerrillero argentino.

Al contrario, Prado indicó que en su texto subraya la importancia para el destino de Guevara de que Fidel Castro hiciera pública la famosa carta de su despedida cuando el revolucionario se encontraba en el Congo, dirigiendo otro grupo de guerrilleros que fracasó de forma rotunda.

Según Prado, Castro hizo una "jugada maestra" porque con la publicación de esa carta, en la que el Che renuncia a sus responsabilidades con Cuba, le "cierra la puerta" a su retorno.

En ese sentido, el general recordó que uno de los combatientes de Guevara en Bolivia, Daniel Alarcón Ramírez, alias "Benigno", habló en su momento de una supuesta traición de Castro al Che.

"Benigno decía que al Che le dio un ataque de furia cuando se enteró de la publicación de la carta porque esa carta era para el caso de que sea capturado o muerto", rememoró Prado, con la intención de salvar la responsabilidad oficial cubana en el Congo.

Tras un periplo por varios países, Guevara, según detalla Gary Prado, "regresó a Cuba de incógnito" para hablar con Castro y luego fue enviado a Bolivia, donde fue "abandonado".

"Eso lo pongo yo en contexto y, además, reforzado todo esto con esas semanas finales de la guerrilla, de abandono", agregó.

 Según el militar, fueron días en los que hubo cuestionamientos por la conducción y la marcha de la columna sin un objetivo claro.
"Era una guerrilla sin sentido y debilitada", remachó Prado.

Una de las decisiones cuestionables de los guerrilleros fue la de dirigirse al pueblo de Vallegrande, a sabiendas, porque las emisoras de radio lo difundieron, de que allá estaba la VIII División del Ejército y que los Rangers bolivianos iban a entrar en operaciones.

"Por eso el libro lo llamé La Guerrilla Inmolada desde el principio. Lo mandaron al sacrificio", sostuvo.

Los Rangers, entre ellos Prado, fueron entrenados por los "Boinas Verdes" de Estados Unidos, que llegaron a Bolivia para preparar a los soldados en la lucha contra la guerrilla.

En otro elemento de su análisis, Prado asegura que uno de los hombres encargados de la red urbana con la guerrilla, Ariel, envía al Che Guevara al campamento guerrillero apenas llegado a La Paz en noviembre de 1966 y luego "desaparece" del escenario.

Para reforzar esa desconexión, Prado menciona que otro miembro de la red urbana, Humberto Vázquez Viaña, que fue uno de sus compañeros de colegio, le ratificó que el grupo "no tenía contacto con Cuba" y que nunca llegaron instrucciones para los cuadros urbanos.

Según la teoría de Prado "esa salida de escena de Ariel es otra instrucción", que en teoría provino de Cuba.

Prado, que se encuentra en una silla de ruedas lisiado tras sufrir en 1981 un disparo accidental de otro oficial, asegura que el libro le ha dado grandes satisfacciones porque ha tenido una edición en Argentina, dos en España, otra en Estados Unidos y una más en Italia.

Cerca de cumplirse el medio siglo de la ejecución de Guevara en La Higuera, el 9 de octubre de 1967 a manos del suboficial Mario Terán, Prado es buscado ahora por muchos periodistas para que desgrane la historia de la captura del revolucionario.

No obstante, y pese a la relevancia mundial de la caída del combatiente en Bolivia, el militar concluye: "Hice en mi vida cosas más importantes que capturar al Che Guevara". 

domingo, 11 de junio de 2017

El Deber ha realizado un excelente trabajo con la entrevista a Jaime Paz Zamora uno de los protagonistas de la reposición de la Democracia hace ya 35 anos. aunque no estemos de acuerdo con algunos de sus conceptos, su palabra es sincera y franca. invita a la reflexión y el direccionamiento de la democracia.


Paz Zamora: Evo ganó porque la democracia necesitaba cholificarse



viernes, 2 de junio de 2017

confieso que antes de ahora, no conocía en detalle la de negociaciones que tuvo que llevar Hugo Bánzer para llegar a constituirse en Presidente Constitucional de la República y gobernar con casi el 80% del parlamento. que cometió terribles errores, que se granjeó poderosos enemigos, que fue cruento en su primer mandato y hasta un gobernante cruel, cierto, en la balanza su respeto por la Democracia y finalmente por el adversario que ennoblecen su historia. Gracias Manfredo Kempff por ese franco aporte, creo que Bolivia se merece el sinceramiento de un gran protagonista como fue el escritor camba.


Veinte años después

Manfredo Kempff Suárez

Cientos de escritores y periodistas se habrán prestado este título de la gran novela de Alejandro Dumas, para rememorar algunas fechas. A veces resulta oportuno hacerlo, como hoy, cuando recuerdo, como una ráfaga de tiempo ido, los 20 años del triunfo electoral del general Hugo Banzer, aquel domingo 1 de junio de 1997, en que, finalmente, logró la Presidencia de la República. Había ganado en las elecciones generales del año 1985 declinando su triunfo en el Parlamento, y había sido segundo en las elecciones de 1989 y 1993, en un desafío presidencial y democrático que inició en 1979 y siguió el año 1980, sorprendiendo a sus adversarios que equivocadamente lo consideraban un cadáver político.

Para quienes han candidateado a la Primera Magistratura en alguna oportunidad, deben tomar en cuenta que el ex dictador, atacado por todos los flancos y soportando juicios y vendettas, compitió en seis elecciones y sólo en la última pudo asumir el mando. Victorioso, cedió la jefatura del Estado en 1985, como hemos dicho, al segundo, Víctor Paz Estenssoro,  porque éste recibió el apoyo del MIR en el Congreso. Era la primera vez en la historia nacional que un candidato ganador resignaba su triunfo en las urnas. Pero como la política tiene muchos vericuetos  y entuertos, también habiendo ocupado el segundo lugar en los comicios de 1989, Banzer creyó oportuno que el Presidente fuera el candidato que había salido tercero (Jaime Paz Zamora) relegando al primero (Gonzalo S. de Lozada), quien había incumplido con ciertos acuerdos políticos. Todo se realizó, por supuesto, dentro de la norma constitucional.

Ese domingo de junio de 1997 el general Banzer, además de dos décadas de incesante lucha democrática, cumplió con un deseo personal, que era recibir la banda tricolor y la medalla de Bolívar en el Congreso, por voluntad del pueblo y no de las armas. Luego de un camino largo, preñado de tragedias familiares, alcanzó a convertirse en el único político americano que habiendo sido dictador, se convirtiera en mandatario constitucional por la vía del voto. Eran otros tiempos; era la época de la ahora llamada (y vilipendiada) democracia pactada o neoliberal.

Aquel día ya muy lejano, Banzer venció con apenas el 22% de los votos, seguido de Juan Carlos Durán del MNR con 18%, Remedios Loza de CONDEPA con 17%, Jaime Paz Zamora con 16% al igual que Ivo Kuljis de UCS. Cinco candidatos más quedaron por debajo del 4% (Wikipedia). Y claro, como la democracia se hace con pactos y los pactos se producen negociando con inteligencia, Banzer obtuvo el apoyo de seis partidos con representación parlamentaria y alcanzó así el 79.9% del voto congresal, es decir los siempre ansiados dos tercios.

Fallecido el general Banzer y transcurrido el breve gobierno constitucional de Jorge Quiroga, el 20 de junio del 2002 se produjeron los nuevos comicios que hicieron ganador a Gonzalo Sánchez de Lozada, también con 22%, seguido de Evo Morales (MAS) y Manfred Reyes Villa(NFR) ambos con casi 21%  y luego Jaime Paz Zamora con 16%. Siete candidatos no alcanzaron el 6% (Wikipedia), y Goni  gobernó en alianza con el MIR y con NFR, principalmente.

Sabemos de los sucesos del año 2003, que terminaron cruentamente con el derrocamiento de Sánchez de Lozada. Y luego con el complicado gobierno que le correspondió conducir a Carlos Mesa, su renuncia el 2005, y la inesperada presidencia interina del entonces Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Eduardo Rodríguez Veltzé. En diciembre de ese año hubo nuevas elecciones generales que fueron ganadas olímpicamente por Evo Morales con el 53%de los votos, frente al 28% de Jorge Quiroga, 7% de Doria Medina y 6% del movimientista Nagatami. Ahí acabó (temporalmente esperamos) la llamada democracia pactada, con un resultado ajustado al sufragio, limpio, cuando el ganador no necesitó de nadie, ni lo ha requerido hasta hoy para gobernar a sus anchas, pero haciendo uso y abuso del poder.

La democracia de hace 20 años ha dado paso a la que tenemos hoy que es muy peligrosa porque se trata de un populismo anárquico e ineficiente que ha sabido envolver y perturbar a una gran parte de la población. El fraude y el monopolio de la justicia hacen imposible que un candidato opositor pueda pensar siquiera en ganar, como ganó S.E. en el 2005, sin que se le extraviara un solo voto y sin que un solo “muerto” fuera a votar en su contra. Eran otros tiempos, ciertamente de dispersión partidaria, de grandes concesiones entre adversarios, pero de mucha mayor pureza y legitimidad democrática.

martes, 30 de mayo de 2017

Olmos escribe con precisión y de un plumazo nos presenta el cuadro político en América Latina, la situación de Venezuela que bien conoce el autor, el final se acerca para Maduro lo mismo que para otros "bolivarianos o chavistas" las riquezas faraónicas que manejó Maduro tendrán que ser explicadas ya desde la cárcel.


Coletazos de la Guerra Fría

La historia reciente dista del final armonioso que predijo Francis Fukuyama cuando hace 25 años escribió su controvertido ensayo: la evolución sociopolítica acabaría con el fin del conflicto este-oeste y el derrumbe de la tesis marxista-leninista que proclamaba la inevitabilidad del triunfo socialista. El fin de la historia y el último hombre predecía la expansión de la democracia como la practican los países donde rige un capitalismo moderno. Los acontecimientos lo desmintieron.

Casi al mismo tiempo estallaba la guerra en Irak y Yugoslavia se desmembraba en seis, reaparecían los conflictos étnicos e insurgía el terrorismo más cruel de la historia reciente. Nunca la escala del terror fue tan alta.

Por la misma época, surgía el Foro de Sao Paulo, convocado por partidos comunistas y alas radicales de América Latina que, al desaparecer del firmamento político el país símbolo de la hoz y el martillo, quedaron sin matriz de referencia. Cuba, la rebelde del continente, quedó menos solitaria. Apoyados en el descontento con las desigualdades económicas congénitas y las políticas pro libre mercado, empezaron a surgir regímenes populistas. Hasta los reveses en Honduras y Paraguay (2009 y 2012), estuvieron cerca de cubrir de rojo-rosado a toda la región, apuntalados por el auge fantástico de los precios de las materias primas. La bonanza se acabó y en el continente emergieron fuerzas de signo distinto. 

Ahora el péndulo sigue una dirección adversa a los regímenes del socialismo del siglo XXI. Todos, con mayor o menor intensidad, perciben que el final se acerca. La resistencia de Nicolás Maduro en Venezuela se explica en el pánico entre las fuerzas de izquierda en el mundo por su derrumbe y por el temor a una justicia que luce inescapable. Venezuela recibió riquezas faraónicas cuyo destino Maduro deberá explicar. Aún más: al frente lo aguardarían multitudes de juicios por violaciones a los derechos humanos, estos días patentes con la represión militar y policial. 

Después de dos meses con miles de manifestantes en las calles, 60 muertos, 1.500 heridos y cientos de prisioneros, Fukuyama podría comprobar que por lo menos aquella historia socialista llegó a su fin.
Pero el régimen y los que en él se ‘enchufaron’ no lo creen y no dan tregua a la represión. No todos han cerrado los ojos. En las últimas semanas se han distanciado de posiciones de Nicolás Maduro dos magistrados de la Corte Suprema, la fiscal general y algunos de sus exministros. Periodista, exministro y dirigente sindical, Vladimir Villegas ha sido el más reciente en cuadrarse con la Constitución que Maduro quiere cambiar.