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domingo, 27 de noviembre de 2016

Roberto Laserna ha tenido presencia mediática ininterrumpida desde largo, por ello su texto pesa, sus análisis son correctos, a pesar "de la molestia de los fidelistas y chavistas" del medio boliviano.

En la agitación de las redes causada por la muerte de Fidel, pues u posa de confesión que motivó cierto debate, algunas confesiones más, y malestar en otros amigos que no terminan de superar sus viejos amores.


 Tuve un afiche de Fidel en la pared, no del Che, porque me interesaba la obra y no el discurso. Cuando poco a poco supe la verdadera dimensión de esa obra, me alejé del afiche y la admiración hasta admitir que, como los del manual, había sido un idiota. No es fácil deci...rlo, y lamento que alguien se ofenda por el uso de tal palabra. 

 Pero lo que parece haber causado más enojo en los "fidelístas" fue un comentario sobre la distancia entre Martí y Fidel, que es similar a la de Bolívar y Chávez. Y es que, en el fondo, ahí se descubre la magnitud de la impostura que permitió a ambos embaucar a sus pueblos.


 Bolívar y Martí fueron republicanos y demócratas, pero sobre todo liberales. Digo sobre todo porque el objetivo fundamental de toda su acción política fue la libertad individual, para la cual la república y la democracia eran medios e instrumentos. Como el nacionalismo, que plantearon como afirmación de fuerza frente a las amenazas de potencias externas. Este componente, puramente instrumental y subordinado al fin principal de Bolívar y Martí como políticos, fue aislado y potenciado por Chávez y Castro hasta desfigurar completamente la herencia intelectual que pretendían recuperar. 

 Fidel se apropió de Martí, como de tantas otras cosas, y fue sin duda una genialidad política el haberlo hecho. Tal vez su única idea original, pues las demás llegaron de catecismos y manuales. Chávez la copió, escudando ambos sus atropellos a la libertad individual en el antiimperialismo nacionalista, algo que contradijo profundamente las ideas de sus supuestos antecesores. Así, los homenajes y gestos de sacralización, el culto a Martí y Bolívar que cultivaron Castro y Chávez, fueron en realidad repudiables traiciones al pensamiento y la lucha política que aquellos libraron. 


 No me extraña que moleste tanto señalar este hecho. Como dije, recuerda que la única genialidad política de Fidel estuvo basada en la mentira. No sería mala idea rescatar a Martí y a Bolívar del secuestro político al un fueron confinados.

corresponde al pueblo cubano juzgar a Fidel, lo hará en la medida en que la libertad de expresión cobre fuerza en una Isla dominada por un régimen que prometió todo y casi nada cumplió. en la económico es tan grande su fracaso que no tiene atenuantes juzga LTD

“Condenadme, no importa, la Historia me absolverá”. Con esa frase, Fidel Castro cerró su alegato de autodefensa ante el juicio incoado en su contra en 1953 por los asaltos a varios cuarteles militares dirigidos por él el 26 de julio de ese mismo año.

63 años después, el primer efecto de la muerte de Fidel Castro ha sido la inauguración del tan esperado por unos y temido por otros juicio de la historia. Un juicio que no será nada fácil pues en la figura del líder cubano, en sus pensamientos y actos, se concentran las ideas, pasiones, búsquedas y extravíos de varias generaciones. El juicio al que Castro comienza a ser sometido es, pues, también y sobre todo, el juicio a toda una época.

En Latinoamérica, por lo menos tres generaciones de latinoamericanos tendrán que ser parte de ese juicio. Y no sólo como jueces —papel que a estas alturas de la historia puede ser muy cómodo— sino como actores o simples seguidores de las grandes corrientes políticas que se abrieron a partir de la revolución cubana, sea para apoyarla y reproducirla o para combatirla.

Las primeras horas posteriores a la muerte de Castro han sido suficientes para dar una cabal idea de lo que eso significa. Con el mismo apasionamiento con que unos pretenden elevar a Fidel Castro al altar de las divinidades, otros lo condenan sin miramientos y todos esgrimen con firmeza argumentos inspirados en sus respectivas adhesiones ideológicas.

Por ahora, es poco el espacio que queda abierto para el juicio objetivo. Sin embargo, pasada la inevitable euforia inicial, sin duda se irán abriendo paso los datos fríos de la realidad, aquellos que están por encima de los actos de fe. La realidad económica, política y social que queda como saldo de más de medio siglo de castrismo será, en última instancia, la que defina si Fidel Castro merece o no la absolución de la historia.

Al ingresar a ese plano, no es difícil constatar que el balance está muy lejos de lo que Castro y sus seguidores esperaban y ofrecían. En lo económico, es tan rotundo el fracaso del socialismo cubano que no hay atenuantes que valgan. En lo político, Cuba queda como el único país latinoamericano sometido a una dictadura militar que para sostenerse requiere como condición indispensable privar a sus súbditos de las más elementales libertades civiles. Y en lo social, si bien ha logrado preservar e incluso mejorar los excelentes niveles de educación y salud que heredó de los tiempos anteriores a la Revolución, lo hizo a costa de sumir a la población cubana en un muy equitativo nivel de carencias y privaciones, del que sólo se libra la élite gobernante.

De cualquier modo, y más allá la talla mundial que alcanzó Fidel Castro, a nadie corresponde más que al pueblo cubano hacer las evaluaciones y emitir su dictamen. Para ello, es indispensable que, como ocurre en todo el mundo, en Cuba también se produzca un fluido intercambio de opiniones, reflexiones, análisis y comentarios sobre la obra del caudillo y su legado. Algo que por lo menos por ahora está prohibido en ese país, lo que es en sí mismo un elocuente testimonio de la pesada carga que hereda.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Puka Reyesvilla nos recuerda una entrevista con Victor Hugo Cárdenas, hace ya 7 años vaticinó que si no se actúa pronto, las ciudades se quedarán sin agua potable. Puka nos recuerda que Bolivia se gobierna con los pies, a patadas y rodillazos.


Hace aproximadamente siete años, cuando formaba parte de la mesa del programa “Enemigos íntimos”, en radio Fides, el exvicepresidente Víctor Hugo Cárdenas tuvo a bien aceptar nuestra invitación para someterse al no siempre cómodo –para el entrevistado- ejercicio del escrutinio público sobre diversas cuestiones.



Los últimos días me han venido al oído, como si estuviesen sonando hoy, los términos  que la exautoridad nacional, datos en mano, dedicó al asunto del agua, tomándose buena parte del tiempo del programa. Palabras más, palabras menos, Cárdenas, en su admonición final, advirtió que “si no se toman de inmediato las previsiones, el agua desaparecerá de las ciudades en pocos años más”. Dicho y hecho.



El mensaje, obviamente, iba dirigido al régimen, en general, y a los encargados de la gestión del agua, en particular. Me cuesta creer que no lo escucharon –el programa gozaba de algún grado de audiencia, sobre todo la de, por lo menos, gente afín al gobierno que, de tanto en tanto, nos hacía llegar amenazas veladas-. Más bien pienso que, por tratarse de un ciudadano ampliamente conocido por sus críticas al régimen –en la actualidad, con mayor dureza aún- los operadores del mismo, incluidos los “hombres fuertes”, muy pagados de sí mismos por entonces, habrán optado por mofarse de Cárdenas o la habrán considerado como un agente de la CIA en plan alarmista.



Siete años después, el 19 de noviembre de 2016, en Oruro, el señor Evo Morales, tomando por estúpidos a los ciudadanos dice: “No sabía que había problemas en La Paz”, contradiciendo su propia petición de disculpas hecha días antes. Si no sabía de la escasez de agua, ¿por qué qué las pedía? Una vez más la incoherencia del individuo que gobierna el país se hacía patente.



Finalmente, rendido a la evidencia, reconoció –a la manera de un amante que es el último en enterarse de que su pareja le es infiel- que la crisis del agua está ante sus narices y que tira para largo. Como medida política antes que técnica, desconociendo –censurándola sería más propio decir- a la ministra del área, designa un gabinete especial comandado por su factótum, el siniestro Señor de los Camiones, cuyas primeras medidas parecen ahondar aún más la crisis.



Morales y sus llunkus reconocen la existencia del problema –ya sería demasiado que no lo hicieran; la propaganda es inútil cuando la realidad se presenta a ojos vista-. Pero una cosa es reconocer y otra, asumir su responsabilidad –culpa, inclusive- en el desencadenamiento de tan extrema situación.



Como de costumbre, la Nomenklatura oficialista ha salido por la tangente, internamente purgando de sus cargos a sabandijas puestas por ella misma; ¿la MAE? Bien, gracias; ¿el capo de tutti capi? En las nubes. Pero la artillería del régimen ha sido, una vez más, dirigida a factores externos: Doria Medina, la prensa “exagerada”, las redes sociales… Vergonzosa “lavada de manos” que, sin embargo, la han hecho sin agua. Un portento sólo posible con una colosal dosis de cinismo.



En la gestión del régimen hay, por lo menos, un alto grado de imprevisión -con un posible agravante de corrupción- ¿No es corrupción, acaso, destinar ingentes recursos a lujos y placeres, mezquinándoselos a las necesidades más apremiantes de la población: salud, educación, servicios básicos, justicia y seguridad?



Hace poco, en medio de la desesperación de la ciudadanía al borde de la deshidratación y amenazada por enfermedades, el malhechor que vive en las nubes definió sus prioridades mostrándose preocupado por la organización de un cuadrangular de fútbol. Es el mejor testimonio de que, desde hace diez años, a Bolivia la están gobernando con los pies.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Lupe Cajías hace historia recordando a "militares constitucionalistas" que lograron mantener el respaldo de las FFAA a procesos electorales que le devolvieron soberanía al pueblo. positiva tarea de Lupe, especialmente para los jóvenes que deben saber que no todos los uniformados son "llunkus e interesados", los hay patriotas y honestos a toda prueba.

El 24 de noviembre se cumple el aniversario de otro de los golpes militares que se acumulan en nuestra historia republicana. Sin embargo, el pronunciamiento del general David Padilla Arancibia y de un grupo de oficiales fue para asegurar la convocatoria a elecciones y el retorno a la vía democrática surgida en enero de 1978.

Al recordar aquel movimiento es ineludible nombrar a los uniformados que desde otro intento de golpe en 1974 buscaron consolidar un Ejército y unas Fuerzas Armadas institucionales y al servicio de la Constitución Política del Estado.

A ese grupo, al que pronto se lo llamó simplemente ‘institucionalista’, pertenecieron Gary Prado Salmón, Raúl López Leytón, Iván Urgel, Lucio Áñez, Simón Sejas y muchos otros, que poco se nombran en los discursos presidenciales, que se jugaron la carrera y también la vida por un ideal libertario. Actuaron, hay que subrayarlo, no solamente en plena dictadura banzerista (en su momento más duro con las medidas de noviembre de 1974), sino contra el contexto sangriento de la Doctrina de Seguridad Nacional en todo el Cono Sur.

Prado y López se arriesgaron a liberar a presos políticos. Que cuente Jaime Paz Zamora cómo se dieron los hechos para que sus compañeros abran su celda en el control político. Era como el intento de los oficiales alemanes, casi desesperado, para salvar a Alemania y al mundo de Adolf Hitler. Recordemos que fueron los militares institucionalistas los que se rebelaron contra Luis Arce Gómez, en febrero de 1981.

Prado habría de entregar más tarde su permanente discapacidad para prevenir graves incidentes en Santa Cruz. López fue la figura respetada que impidió a otros golpistas atentar contra el débil Gobierno de la naciente democracia, en 1984. Áñez impulsó una fuerza antidroga institucional y evitó caer en trampas como la preparada contra una ciudadana canadiense-boliviana; fue un vocero respetuoso y abierto con los periodistas. Urgel ayudó en la resistencia.

Es verdad que el propio Padilla confesó cómo se resolvió el golpe para el 24 de noviembre de 1978 en una parrillada y casi como una tómbola. Era parte del juego. Sin embargo, él y su gabinete dieron garantías para las campañas electorales y las elecciones de 1979. Lo que sucedió luego fue un capítulo ajeno a ellos.

En la última transición militar civil, le tocó a Guido Vildoso entregar la banda presidencial y cruzar la plaza Murillo en medio de los aplausos pueblerinos. Hasta 2006, el Ejército, las FFAA, mantuvieron esa línea institucional, sobria, sin escándalos

jueves, 13 de octubre de 2016

represión a dirigentes políticos, autoridades, presos y exiliados políticos que discrepan del pensamiento oficial que se pretende único. Amén del insulto y el acoso a medios de comunicación y a periodistas independientes como Carlos Valverde, Humberto Vacaflor, Amalia Pando, Raúl Peñaranda y otros.


 

A 34 años, vivimos para contar la historia
 
 

Susana Seleme Antelo

 

Aquel 10 de octubre de 1982, Bolivia vivió unos de los más gloriosos días de los que tenía memoria hasta entonces: la derrota del militarismo dictatorial que sojuzgó a Bolivia y a su gente durante 18 años.



Tras esos tiempos de lucha, exilios, cárceles, torturas y muertes, recuperamos la democracia como convivencia entre diferentes, bajo el principio de libertad y justicia en paz para todos, sin distinción alguna.



Quienes vivimos aquel día, los anteriores cuajados de esperanzas y los que vendrían luego, tuvimos el privilegio de ver coronados los esfuerzos de la generación de la democracia.



Sentimos que habíamos tomado “el cielo por asalto”, no con balas ni enfrentamientos, sino con ideas, con propuestas, diálogos, reuniones abiertas y otras clandestinas, para llegar a acuerdos y pactos. Fue un conjunto de voluntades para recuperar el Estado de Derecho, el respeto a los Derechos Humanos y la dignidad ciudadana. Fueron días de júbilo que mitigaron la tristeza por la ausencia de quienes ya no estaban.



¿Qué pasaba en el ocaso del ciclo militar-dictatorial? La Bolivia de carne y hueso se reconoció, se movilizó, se unió, marchó con el signo de los nuevos tiempos, se enfrentó al poder militar con firmeza y argumentos; sembró y compartió las ganas y los sueños de un país sin dictadura. Por eso Bolivia toda se hizo militante de la democracia. Y ‘hemos vivido para contarlo’ -como dijera Gabriel García Márquez- a las nuevas generaciones y para recordárselo a quienes lo han olvidado.



La transición del régimen militar-dictatorial al democrático no fue de un día para otro, ni fue fácil. Hubo “tantas idas y venidas”, como dice la cueca, pero no se nos ‘gastaron los zapatos’, ni las ideas, ni las ganas de recuperarla a pesar de las dificultades, las trabas y los sacrificios. Era lo que quería la sociedad civil y las fuerzas políticas asumieron ese deseo-mandato.



El tiempo de júbilo, después del 10 octubre de 1982, se enfrentó con una realidad compleja y una economía más compleja aún. El sistema político y las tantas expresiones de clases y sectores de clase, empezaron a sucumbir en sus propias contradicciones. No fue la democracia la que se equivocó. Se equivocaron quienes optaron por la “democracia de mercado”, como pensaba Joseph Schumpeter. Es decir, que la actividad política encubre intereses personales o partidistas, que relegan al ciudadano al poco democrático papel de votante-consumidor de promesas populistas y demagogas, que se incumplen sistemática e impunemente. Como hacen Evo Morales y el MAS.



Por todo eso, y mucho más, hoy debemos recordar con respeto al Dr. Hernán Siles Suazo, el presidente de la democracia recuperada. El permitió que se expresaran en libertad diversas visiones del mundo, luego de 18 años de mordaza militar. Cumplió con el país, para luego irse de Bolivia y morir lejos, envuelto en la invariable ingratitud boliviana.



La misma ingratitud que hubo y hay hacia dirigentes y militantes de partidos políticos, a los propios partidos políticos como instituciones democráticas, y hacia algunos militares patriotas. Ellos supieron ver los horizontes de la democracia y a ella apostaron sus esfuerzos, desvelos y sus vidas.



Y debemos recordar el 10 de octubre de 1982 como la reconquista de la democracia y el Derecho en la “trama más original de la civilización y de la libertad modernas: su carácter jurídico”, según Umberto Cerroni. Es decir, la conquista de la justicia en libertad, para que el Estado y el gobierno cumplan su función protectora de la ciudadanía.



Después de aquel 10 de octubre pudimos caminar un tiempo “sin el testamento bajo el brazo” como amenazara un cruel ex ministro. Dijimos, hablamos, opinamos, escribimos, deliberamos, criticamos y actuamos durante algunos años.



En aquellas luchas están escritos los genes de la democracia. Sin ellas, Bolivia no hubiera vivido casi 25 años, más allá de sus luces y sombras, un tiempo democrático. Los últimos 10, de los 34, corresponden del régimen de Evo Morales, en los que la democracia y los demócratas hemos vivido peligrosamente, bajo la amenaza de las guillotinas judiciales solo por pensar diferente. Los hechos lo atestiguan: se ha eliminado la pluralidad política, se ha desmantelado la institucionalidad de los órganos del Estado, así como la transparencia y rendición de cuentas, mientras la corrupción le quita a la salud y la educación los recursos que piden a gritos los sectores sociales más necesitados. Desde el santuario cocalero-corporativo de Chapare se cultiva la hoja de coca, materia prima de la cocaína y se la fabrica sin pausa, pero con prisa. Es el poder del narcotráfico, ya con rebalse de las FARC.



Merced a la politización de la justica, o judicialización de la política, hoy campea la represión a dirigentes políticos, autoridades, presos y exiliados políticos que discrepan del pensamiento oficial que se pretende único. Amén del insulto y el acoso a medios de comunicación y a periodistas independientes como Carlos Valverde, Humberto Vacaflor, Amalia Pando, Raúl Peñaranda y otros.



De ahí que hoy recojamos las hilachas que quedan: una democracia vapuleada por la simple ‘democracia método’: el voto y la democracia de mercado, una democracia secuestrada por un autoritarismo populista-corporativo que va contra la diversidad, como síntesis de múltiples determinaciones. También en detrimento de su lema ‘originario-indígena campesino’. ¿Dónde quedó la visibilización de los pueblos indígenas y las 36 naciones originarias?



Mis respetos a la democracia y a quienes la conquistaron el 10 de octubre de 1982. Para recuperarla, volvamos a reconocernos en la diversidad, a unirnos, trabajar juntos, dialogar, llegar a acuerdos para hacer respetar el mandato del 21 de febrero que dijo NO a la re-re-reelección de Morales-García Linera.



Compartamos y multipliquemos las ganas y los sueños para recuperar una República de Bolivia democrática. Esa historia deberá escribirse antes, durante y después de las elecciones de 2019. Y también para que haya quienes vivan para contarlo.

 

 

 

 

 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Página Siete nos ofrece un buen resumen del Caso Zapata que ocupó al Gabinete de Evo varias semanas hasta que encontraron la forma de silenciar a Gaby, la ex-amante de Evo Morales y la forma en que ganó muchos millones haciendo negocios con el Estado. tenerlo a la mano, porque la historia no ha terminado.

El caso Zapata ocupó la atención del gabinete político de Morales

El equipo ministerial hizo seguimiento y planificó estrategias para defender al Presidente en una “guerra de cuarta generación”, según los libros de dos de ellos.

26/09/2016 |
Juan Carlos Véliz M.  / La Paz
 
El caso Gabriela Zapata concentró la atención del gabinete político del presidente Evo Morales. La residencia presidencial de San Jorge fue el cuartel general, donde se hizo seguimiento y se planificaron estrategias para enfrentar lo que el Gobierno denomina una "guerra de cuarta generación”, que en su opinión causó la derrota de la opción Sí en el referendo del 21 de febrero.

El ministro de Defensa, Reymi Ferreira, informó sobre algunas de esas reuniones en su libro Caso Zapata, la confabulación de la mentira,  que tiene como eje a un Morales víctima de una mujer joven, de los medios de comunicación, de las redes sociales y de la oposición. Su colega Lenny Valdivia, titular de Transparencia y Lucha contra la Corrupción, también escribió otro texto titulado La gran estafa del 21-F, que recopila la "conspiración” de una oposición diezmada contra el "pueblo”.

El gabinete político tomó muy en serio lo que el Presidente consideró como un tema "personal”, "familiar” y "privado”. El domingo 21 de febrero, "en horas de la noche, en la residencia presidencial, se reunió el gabinete político para analizar los resultados del referendo constitucional que daban una estrecha victoria al No…”, relata Ferreira en su libro.
 
 "En la misma reunión el Dr. Carlos Romero informó que había informes confidenciales de buena fuente que Gabriela Zapata habría establecido contacto con algunos bolivianos que habían escapado de la justicia hacia Brasil”, afirma.

Zapata, la expareja de Morales que trabajaba como gerente comercial en la empresa china CAMC, podría haberse fugado a Brasil, como lo hizo el exfiscal del caso terrorismo Marcelo Sosa en 2014. 
 
"El Presidente comentó que si (Zapata) se escapaba, la oposición iba a acusar el Gobierno de que se la había dejado escapar porque dirían que había algo que esconder o que se pretendía silenciarla”, asegura.

En esa reunión, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, también comentó que había vínculos entre la entonces directora de la Unidad de Gestión Social dependiente de su ministerio, Cristina Choque, y Zapata. Entonces  se decidió que los ministerios de Gobierno,  de la Presidencia y  de Lucha contra la Corrupción -el gabinete político- "tomen medidas legales para evitar que Gabriela Zapata escape del país y se aceleren las investigaciones sobre el uso indebido de influencias”.

Así comenzaba otra etapa de la defensa de Morales frente a un escándalo que estalló el 3 de febrero cuando Carlos Valverde denunció un supuesto tráfico de influencias como resultado de la existencia de un presunto hijo entre el Presidente y la gerente comercial de la empresa china CAMC, Gabriela Zapata. La firma tiene contratos con el Estado por más de 560 millones de dólares. 

Hasta la noche del 21 de febrero, el Presidente y sus ministros desarrollaron una defensa precipitada y desordenada frente a la denuncia de Valverde. El 5 de febrero, el Jefe de Estado admitió que tuvo un bebé con Zapata en 2007, pero dijo que el menor falleció y desde entonces la pareja se habría distanciado, pero al día siguiente circuló en las redes sociales una foto de Evo y Gabriela tomada en 2015 en el Carnaval de Oruro. Morales admitió que se tomó esa imagen con una mujer "que no recordaba bien, cara conocida, se me acercó y era Gabriela”.

El 10 de febrero, Morales pidió la conformación de una comisión legislativa para que investigue los contratos firmados con CAMC y solicitó a la Contraloría que indague las denuncias de Valverde;  el 26 de febrero fue aprehendida la expareja del Presidente, que luego fue enviada a la cárcel con detención preventiva.
 
El 27 de febrero, la "tía” de Zapata, Pilar Guzmán, incendió el caso y señaló que el hijo de Evo y de su "sobrina” estaba vivo.

El domingo 28 de febrero, "en la reunión del gabinete político se analizaron los últimos acontecimientos”, narra Ferreira. 
 
"El presidente Morales manifestó que cada vez estaba más seguro que el niño no habría siquiera nacido”, agrega el Ministro.  En esa reunión, el Vicepresidente dijo que no se podía dudar de la palabra del Jefe de Estado. "Los que conocemos hace muchos años al presidente Evo sabemos que él nunca miente”, dijo.

Entonces se planteó, asegura el Ministro, "que para desvirtuar la duda sembrada con las declaraciones de Pilar Guzmán (…) había que exigir que presenten al niño, ya que si fuera verdad que estaba vivo había violencia psicológica contra el niño, porque se le privaba de ver al padre”.

La siguiente reunión del gabinete político que describe Reymi Ferreira es la del 20 de marzo. Hasta entonces, el Presidente había presentado una demanda contra Zapata por vulneración de los derechos de su supuesto hijo y también expresó su predisposición de recoger al menor; sin embargo, el Vicepresidente, los ministros y el Fiscal General pusieron en duda la existencia del niño. El fiscal Ramiro Guerrero determinó que el certificado de nacido vivo del supuesto hijo de Morales era falso.

En la reunión de gabinete político, "el Presidente comentó que con el hallazgo que había hecho el Fiscal General se iba comprobando su tesis de que posiblemente el niño no había nacido, como alguna vez sospechó”, relata Ferreira. Morales también comentó que cuando Zapata le dijo que estaba embarazada "le creyó, y aunque le ayudó en el supuesto embarazo, ella le comentó que había nacido y él le había creído, encargando que algunos ayudantes tramiten el reconocimiento”.

El Jefe de Estado reconoció a un hijo que no conoció, según Ferreira; sin embargo, García Linera en una entrevista dijo que sí lo conoció. La única evidencia real es que hay una partida de nacimiento con el nombre del menor, pero según el mismo Ministro no se especifica con qué documento de recién nacido vivo fue registrado.

En otra reunión del gabinete político, del domingo 17 de abril, "se analizó la situación creada” por la presentación del supuesto hijo del Presidente ante una jueza del menor. Se pidió informes a los abogados de Morales mediante teléfono, pero éstos dijeron que no estuvieron en la audiencia de presentación y que no accedieron a ningún acta. "El Presidente opinó que se trataba de una suplantación”, relata el ministro.

Zapata, su entorno y sus abogados hicieron pasar a un niño de cinco años como hijo del Presidente en la audiencia de presentación, pero no lograron engañar a la jueza Jaqueline Rada, que el 6 de mayo decretó la inexistencia física del menor.

El domingo 8 de mayo, en otra reunión de gabinete político, el entonces viceministro de Régimen Interior, Rodolfo Illanes, quien reemplazaba al ministro Carlos Romero, informó que "de acuerdo con actuaciones de la Fiscalía (…) habría indicios serios de que estarían otras personas involucradas” y así fue. El Ministerio Público descubrió que Zapata, su "tía”, los hijos de ésta y sus abogados montaron una farsa con la supuesta existencia del niño y "alquilaron” a un menor para presentarlo a la jueza y a la cadena CNN como el vástago de Morales, y ahora están detenidos a la espera de una acusación, mientras dos abogados están prófugos.

Lo que comenzó como un conflicto "familiar”, "personal” y "privado”, como lo definió el Presidente, se convirtió en un caso de Estado.
 
Ministros admiten que hubo errores
 
Los autores de los textos dedicaron un párrafo para reconocer algunos errores por las contradicciones entre autoridades gubernamentales sobre la relación afectiva del Presidente y la presunta existencia de un niño y declaraciones desafortunadas que enredaron aún más al Jefe de Estado.
 
Valdivia señala que "hay que reconocer que en algunos casos las autoridades de Gobierno cometieron algunos errores al entrar en contradicciones al referirse a detalles que no tenían nada que ver con el fondo del problema, como el hecho de señalar si el presidente Evo Morales conoció o no al supuesto niño o manifestar si el Presidente ‘tocó o no la pancita de Zapata’, lo cual coadyuvó a generar más duda y desconcierto en la opinión pública, en un escenario en el cual era imprescindible no cometer error alguno”.
 
La ministra se refiere a las declaraciones del vicepresidente Álvaro García Linera, que en una entrevista en el programa No Mentirás, de la red PAT, dijo que el Presidente vio con vida al hijo que tuvo con Zapata, mientras que la ministra de Comunicación, Marianela Paco, en otra entrevista televisiva, dijo que le preguntó a Evo si tocó la pancita de su pareja para cerciorarse de que estaba embarazada.
 
Amparo Carvajal, una "anciana fascista”

En su libro plagado de errores ortográficos y de sintaxis, el ministro de Defensa, Reymi Ferreira, llama "fascista”  a "una anciana extranjera de apellido Carvajal de larga trayectoria fascista”, en referencia a la presidenta de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Amparo Carvajal, que solicitó el alejamiento de esa institución como querellante contra el exprefecto de Pando  Leopoldo Fernández  por el juicio del caso Porvenir.
 
El Ministro, asimismo, afirma en que la corrupción en el Fondo Indígena "estalló a raíz” de un trabajo realizado por la Contraloría General del Estado y reconoce que afectó electoralmente a la candidata del MAS a la Gobernación de La Paz, Felipa Huanca.
 
También asegura que la periodista y directora de  Cabildeo, Amalia Pando "tiene una conducta cínica” al solidarizarse con Mario Condori (debería ser Damián) y Adolfo Chávez, imputados por el desfalco en el Fondo Indígena, y señala que las redes sociales  son un "peligro” para la democracia y la sociedad "si no existen normas que precautelen la verdad…”.
 
Conspiradores "utilitarios y dirigidos”

La ministra de Transparencia, Lenny Valdivia, en su libro La gran estafa del 21-F identifica a "conspiradores utilitarios”, "conspiradores circunstanciales” y "conspiradores dirigidos”. Los primeros eran responsables de sostener la mentira, como Carlos Valverde, Eduardo León, William Sánchez Peña y Wálter Zuleta Buitrago.
 
Los "conspiradores dirigidos” orientaban y aseguraban el cumplimiento de los objetivos políticos de la mentira del caso Zapata como la "falsa tía” Pilar Guzmán; la exdiputada de UN  Cynthia Perou; políticos opositores como Samuel Doria Medina y  Tuto Quiroga, además de asambleístas  de la oposición y algunos medios de comunicación, señala.
 
Los "conspiradores circunstanciales” tenían participación secundaria pero "intencionada”, como Ximena Fortún, amiga íntima de Zapata, así como Jimmy Morales, extécnico administrativo y chofer de la Unidad de Gestión Social del Ministerio de la Presidencia.
 
Valdivia no ahorra calificativos para señalar que León "antes de que le mandaran a hacerse cargo de la defensa de Zapata, ya cargaba sobre sus espaldas 20 procesos penales  por sedición, difamación, peculado, desacato, amenazas y estafa, entre otros delitos”.
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viernes, 23 de septiembre de 2016

Previus. Bien cnocido el asesinato de Orlando Letelier en pleno Washington por agentes secretos de Pinochet. conocido también que a partir de este acto criminal, de terrorismo de Estado, fiscales de EEUU recibieron la orden de dar con los autores a como dé lugar. lo hicieron y resultó el informe que hoy se corrobora y publica a nivel mundial. Dios revela este crimen con la claridad del sol, como revelará los cometidos por Evo Morales en actos de terrorismo de Estado tan repetidos y crueles.

Estados Unidos publicó este viernes el documento de su agencia de Inteligencia (CIA) que dice que el dictador chileno Augusto Pinochet (1973-1990) fue quien dio la orden de matar al opositor Orlando Letelier en Washington hace 40 años.

El documento, de acceso público en la página web de la biblioteca Ronald Reagan, forma parte de la última tanda de archivos desclasificados sobre el atentado de Letelier que hoy entregó el Departamento de Estado a Chile con motivo del 40 aniversario del que fue el primer acto terrorista cometido por un Gobierno extranjero en Washington.

Durante la ceremonia que se celebra hoy en la rotonda Sheridan Circle de Washington, donde tuvo lugar el atentado, la subsecretaria de Estado adjunta para Gestión y Recursos de EE.UU., Heather Higginbottom, divulgará "la última tanda de documentos relacionados con los asesinatos" de Letelier y su joven asistente Ronni Moffitt.

Así lo anunció en un comunicado el Departamento de Estado minutos antes de que comenzara la ceremonia conmemorativa en la que participan la presidenta chilena, Michelle Bachelet, los cuatro hijos y los nietos del histórico opositor chileno, y el embajador chileno en EE.UU., Juan Gabriel Valdés, que se salvó por muy poco de morir en el atentado contra su entonces jefe, Letelier.

Preguntado por los nuevos documentos publicados, Juan Pablo Letelier, uno de los cuatro hijos del diplomático y senador del Partido Socialista de Chile, dijo que estos "son muy importantes y ratifican hechos, ratifican los nombres, que Pinochet fue quien dio la orden para cometer este acto de terrorismo de Estado".

"Queremos agradecer este gesto del Gobierno de Barack Obama y esperamos que sirva para conseguir justicia", agregó en declaraciones a los periodistas antes del inicio de la ceremonia.

En octubre de 2015, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, visitó Chile y le entregó a Bachelet una memoria llena de documentos desclasificados por el Gobierno estadounidense y relacionados con el asesinato de Letelier.

Entre esos documentos se encontraba uno de finales de la década de 1980 en el que el entonces secretario de Estado de EE.UU., George Schultz, aseguraba tener un informe de la CIA con "información convincente" de que Pinochet ordenó personalmente el asesinato de Letelier.

La presidenta de Chile está desde este jueves en Washington, tras participar en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York, para conmemorar junto a la familia de Letelier la muerte del histórico opositor que fue canciller de Salvador Allende (1970-1973) y después exiliado político en Estados Unidos durante la dictadura de Pinochet (1973-1990).