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miércoles, 18 de octubre de 2017

Walter Guevara (hijo) desde El Deber, se explaya en un juego mental, se pone en lugar de Evo y razona...todo el texto sabroso aunque el final, dar victoria al dirigente cocalero por el apoyo de Putín...no entendemos que pueda ser potable, el ruso no se juega por nadie, mucho menos por el originario campesino de Orinoca, tan resistido hoy en dia.


Soluciones para Evo Morales


Hay noches en las que el presidente Evo Morales se desvela. Cuando despierta se le presenta un conflicto de órganos. Su olfato político se enciende y le dice: “Es muy peligroso forzar otra elección”. Su corazón arranca y susurra: “Quiero más”. De pronto su cerebro político se ilumina y le permite realizar algunas constataciones.
Por más que quisieran ayudarlo Fidel, Hugo y Néstor poco pueden hacer desde la tumba. Ya no se puede contar con Cristina, Dilma, Lula ni Rafael, todos desalojados del poder y perseguidos por la justicia. Mucho menos con Nicolás que está con el agua al cuello. Pepe es el único exmandatario del socialismo del siglo 21 libre de acusaciones de corrupción, el único exguerrillero convertido a la democracia con total integridad, que dejó el poder para regresar a su chacra sin haberse llevado nada.
Pasaron tres años desde que dijimos adiós a los altos precios de los hidrocarburos, de los minerales y de la soya. Con ese dinero se redujo la pobreza, se aumentó la inclusión social y se montó una nueva clase de dirigentes bien forrados, de militares convertidos mediante bonos de lealtad en supuestos izquierdistas y de empresarios felices de no meterse en política y de meterse plata al bolsillo. Ahora que se acaba, los dirigentes de los movimientos sociales piden doble ración. ¿Qué se hará cuando algunos uniformados hagan cola con sus platos en la mano en vez de gastarla y guardarse el cambio? ¿Qué se hará si ya no hay apoyo electoral de la clase media urbana, de los empresarios y de muchos sectores populares?
Sin plata, hasta los periodistas que nos apoyan se nos pueden dar vuelta. ¿Y cómo mantendremos alineados a nuestros ávidos legisladores, jueces y autoridades electorales? Con tanta garrapata y tanto pedigüeño, ¿cuánto podrán durar las reservas del Estado? Si no les damos todo lo que piden, nos quitarán su apoyo. Para peor aparecieron los desvíos del Fondo Indígena, de las barcazas chinas, de la Gabriela Zapata y de otros. ¿Qué pasará cuando descubran quién se llevó y dónde se guardó tanta plata?
La venta de gas a Brasil y Argentina nos permitió gobernar tranquilos por más de una década. Los neoliberales nos dejaron esos dos mercados bien amarrados mediante buenos contratos y con dos enormes gasoductos que sus gobiernos construyeron. Pero al ritmo actual de venta externa y de consumo interno las reservas de gas que hemos heredado se acabarán en pocos años. Según el informe de la Agencia Nacional de Hidrocarburos entre 2006 y 2016 hemos perforado cinco pozos por año, pocos exitosos. Argentina y Brasil se curan en salud y están perforando cientos de pozos exploratorios al año. Sin exploración oportuna y con esos clientes encontrando su propio gas lo poco que queda del nuestro se quedará para siempre en las sagradas entrañas de la Pachamama.
Eso es lo que prometimos en octubre de 2003 y lo estamos cumpliendo. También cumplimos otra promesa, la de acabar con el extractivismo. Todo eso está muy bien, pero ¿para qué ser presidente otra vez sin tener plata por demás?
Si ganamos la demanda contra Chile en La Haya podemos tener un respiro. Chile estará obligado a negociar con nosotros. Lo malo es que con todos los insultos apilados sobre las autoridades de ese país, es casi imposible que los chilenos se sienten a negociar amistosamente. Sus picardías durante las negociaciones de 2018 pueden arruinar nuestra re-elección del 2019.
Felizmente no todo está mal. Mientras hacemos lo posible por destruir la democracia liberal desde adentro, Vladimir Putin apunta a destruirla sin salir de su oficina. Sus informáticos se han esforzado en volcar las elecciones francesas, alemanas, holandesas y austríacas a favor de la ultra derecha. Esta vez no lo han logrado. Sin embargo, lograron volcar las elecciones de EEUU a favor de Donald Trump.
Nuestros discursos ya no convencían a casi nadie hasta que Trump llegó y nos salvó. Hasta los masistas más convencidos ya estaban empezando a dudar de que todos nuestros males se debieran al capitalismo y al imperialismo, los dos demonios que pintamos con tanto éxito en la pared. Hoy escuchan y ven a Trump y les parece que esos demonios no son de mentira. Gracias a los esfuerzos de Vladimir Putin, Trump le está dando respiración artificial al socialismo del siglo 21.

El olfato político de Evo le dice que las condiciones ya no le son favorables. Su cerebro político le dice que no conviene forzar otra elección. Al despuntar el amanecer, su corazón político pone fin a sus dudas. Por más que su olfato y su cerebro le aconsejen lo contrario, el corazón le dice que hay que meterle nomás. No importa cómo voten los bolivianos, con el hermano Putin del brazo Evo ganará la elección.

Felipe Quispe en su libro "La caída de Goni" no tiene empacho de declarar "a mucha honra" su condición de criminal y de golpista, aunque de sus fechorías cosechó Evo, quedando Quispe arrinconado y sin poder alguno. dice cómo mataron y preparaban otros asesinatos...increíble tanto cinismo. la Justicia tiene que actuar en favor de la Verdad.


La verdad sobre octubre negro



miércoles, 11 de octubre de 2017

Renzo Abruzzene resume la historia de la izquiera boliviana, lo hace como profesor que conoce la materia apuntando que la izquierda clásica, ortodoxa y marxista la que siente desprecio por la democracia. reconoce que la mejor expresión de la izquierda llega a ser la UDP que asume con Siles sin alcanzar sus metas. el MAS alza sus banderas sin lograr otra cosa que retener el poder, fin supremo de ese izquierdismo amorfo...

La izquierda clásica, ortodoxa y marxista sintió siempre un supino desprecio por la democracia; “la democracia solo conduce a la democracia, no al socialismo” había profetizado Lenin y la lapidaria sentencia hizo parte del credo revolucionario latinoamericano en una buena parte del siglo XX; sin embargo, mucho antes de lo previsto quedó claro que el ‘socialismo real’ se asemejaba demasiado a las dictaduras de corte fascista que los militares habían instalado en esta parte del planeta. El efecto fue que, de a poco, pero de forma sistemática, la ‘izquierda ortodoxa’ comprendió que la única forma de reconquistar y reconstruir nuestras sociedades pasaba por la democracia. En un determinado momento, la izquierda marxista gozaba de tan  mala reputación que un mínimo de inteligencia recomendaba seguir las pulsiones del pueblo, y el pueblo clamaba por democracia.
Arrió sus mejores banderas y siguió la voluntad popular. Así nació la izquierda democrática, que reconquistó el poder con Siles Suazo  un 10 de octubre de 1982.

Para entonces, todos cerraron filas en torno a la defensa de los Derechos Humanos y civiles y todos reconocieron que la única manera de contar con un país que pudiera recibir el siglo XXI en condiciones mínimas de existencia era reconstruyendo la institucionalidad democrática, respetando el libre juego de las ideas, valorando el rol de la disidencia, asumiendo que la forma de ser de los países inmersos en la modernidad de occidente era, sin duda, la forma democrática.

La democracia boliviana fue, en este sentido, y a despecho de su propio credo ideológico, la mejor victoria de la izquierda boliviana. La UDP era su mejor expresión.

Cuando Evo Morales asume el poder, lo único que queda de la izquierda revolucionaria es la izquierda democrática. En el camino la “dictadura del proletariado”  probó -en los países detrás de la Cortina de Hierro- su fracaso total y no tardaría mucho en desplomarse junto al muro de Berlín. En este contexto, el MAS comprende que  la manera de revivir ese fósil era invirtiendo sus propios preceptos hasta entonces inmutables; el encargado de redimir la especie humana ya no era el combativo proletariado, en su lugar estaban los campesinos, los pueblos originarios, la teocracia del Tawantinsuyo, el inca moderno. El mito. 

La fuerza que guiaba el mundo ya no era la historia, sino la tradición. La democracia había cambiado y con ella la noción de pueblo. El pueblo que fue el laitmotiv de la izquierda democrática tampoco era el mismo, ahora lo formaban los que hablaban un idioma originario, los que creían en las fuerzas telúricas de la Pachamama, los pobres pero no los medios pobres ni los ricos y aunque más del 60% se autoidentificaba como mestizo, los mestizos no existían, no eran parte del pueblo.  Los ‘camaradas’ del PCB y los temibles ‘compañeros’ de la COB ahora se  identificaban como ‘hermanos’ bajo la férrea  égida del ‘hermano Evo’.

El pueblo ya no eran todos y el monarca se convenció que era insustituible y eterno. Así nació la izquierda masista que a la sazón le debe su existencia a las fuerzas democráticas que hoy combate implacablemente. Esa es la historia que este 10 de octubre inicia su larga y seguramente penosa caída. Por cierto, en la historias nadie es eterno.

domingo, 17 de septiembre de 2017

el librode Prado alcanza la tercera edición. ahora mismo es leído por soldados, por estudiantes, por empleados públicos, por miles de bolivianos porque el libro muestra la verdad. Castro se había deshecho del Che, al publicar la carta confidencial, quemó las perspectivas del guerrillero que corrió la "aventura total", ni planificación, ni genialidad, ni nada. su caída, su derrota y su muerte eran previsibles, la guerrilla no tuvo asidero entre campesinos, ni entre mineros, ni entre universitarios...Harold Olmos, describe con maestría el contenido del libro.

La guerrilla inmolada del gral. Gary Prado

Esta obra, cuya primera edición data de 1987, es la historia de la derrota de un movimiento guerrillero comandado por la mayor expresión de esa forma de lucha contra un Ejército que menospreciaba, convencido de que era tan fácil vencerlo que Bolivia sería solo un puente rumbo a Argentina, el destino principal.  
El devenir de los meses en la selva desnudó su engaño para desembocar en el epílogo que todos conocen. Una de las grandes paradojas de la historia de la insurgencia y de las luchas políticas en América Latina aún por desmenuzar es que las izquierdas radicales convirtieron la derrota en un acto heroico que vendieron por todo el mundo. Los compradores, huérfanos de esperanzas, recibieron la narración sin espíritu crítico y aceptaron la versión cómoda que les daban sin oponer resistencia, para luego entregarla a masas y generaciones acríticas, impermeables a las observaciones del sentido común sobre los errores garrafales de quienes urdieron la campaña. Sin estridencias ni retórica, el general Gary Prado Salmón cuenta la historia de la guerrilla y el comportamiento de las Fuerzas Armadas bolivianas en los siete meses de insurgencia en la selva. Al final de la aventura, la mayor inconsecuencia fue el adiós a la arenga de ‘Patria o muerte’, de la que era un forjador, para entregarse gritando por su vida, “no me maten, soy el Che”.
Una novedad en la obra para estos 50 años de aquel episodio es la breve presentación de La guerrilla inmolada en su cuarta edición. Para el autor, el título escogido lo dice todo. “Esta fue una guerrilla enviada al sacrificio, inmolada en el altar de las necesidades políticas de Fidel Castro de garantizar su liderazgo local y regional y su permanencia en el poder. Lo logró, sí, pero a costa del sacrificio de su propio pueblo, que aún no consigue recuperar su libertad y está anclado en un modelo político obsoleto y sin perspectivas”.
Muchos de los que hablan de la campaña del Che poco reparan en examinar un hecho que sentenció al movimiento. Lanzadas las operaciones, ningún voluntario se sumó y los campesinos, que el comandante creyó que se levantarían entusiasmados con su presencia, fueron el mejor auxilio del Ejército para ubicar a los guerrilleros y derrotarlos. Con un desdén natural hacia la guerrilla y ante un discurso nebuloso que les ofrecía tierras en un país donde la idea de reforma agraria no cuajaba, pues en la región de los combates tierra era lo que más sobraba, para los campesinos la música revolucionaria era como ofrecer agua a los peces de un río.
El autor subraya que el escenario para la insurgencia fue escogido sin que nadie lo hubiese recomendado como apto para la tarea. Distaba cientos de kilómetros de las fronteras más próximas e incluso de los centros urbanos bolivianos. No solo eso. El campamento construido resultó más débil que la casa de los chanchitos de los cuentos infantiles y fue tomado por el Ejército sin una sola escaramuza.
A la pérdida del que debía ser un refugio permanente e inexpugnable, se agregó la división de la columna, ocurrida tras desplazarse a la cabeza de la vanguardia combatiente dejando a la retaguardia (‘resaca’) en el campamento, para acompañar hasta Muyupampa a Regis Debray, Ciro Bustos y George Andrew Roth.
Prado Salmón subraya la división como uno de los errores capitales del comandante.
La pregunta de por qué ocurrió esa división no ha tenido aún una respuesta satisfactoria.  ¿Una improvisación porque estaba muy seguro de que el viaje sería tranquilo? O ¿era que el comandante ya estaba librado por completo a su suerte y sin esperanzas de recibir algún apoyo? La retaguardia escapó hacia el monte cuando llegó la patrulla del Ejército que tomó el lugar y los dos grupos nunca volvieron a encontrarse.

El autor recuerda que era tan evidente la situación sin destino en que se encontraban que algunos insurgentes plantearon al comandante la disolución del movimiento. El Che los desoyó y la guerrilla continuó deambulando, cada vez más cerca del Ejército, que lo acorralaba. Prado Salmón sostiene que “la negativa a disolver la guerrilla tiene una razón de fondo: el Che no tenía dónde ir. Cerrado su retorno a Cuba (cuando Fidel Castro leyó una carta que se suponía que sería secreta hasta su muerte), ¿dónde podría refugiarse? Por eso la marcha hacia el ocaso tiene su justificación final en la continuación del movimiento hacia el enfrentamiento definitivo”.

El autor juega fuerte pero la hipótesis que apunta a la responsabilidad de Fidel Castro en la guerrilla y su destino no es solo suya. Surge al amparo de la Guerra Fría. Argentino que nada le debía a Fidel sino al revés, era una espina en el zapato. Cuba sobrevivía gracias a la Unión Soviética y, a pesar de haber sido ignorada en la crisis de los cohetes cuando John Kennedy negoció directamente con Nikita Khurschev su desmantelamiento, el vínculo con los rusos era el único cordón que sostenía a su revolución. Puesta esta y el Che en la balanza, no había salida.
A partir de ahí, para compensar la derrota, comienza “la construcción del mito del guerrillero heroico, del gran idealista, del conductor militar y exitoso, con poca relación con la realidad”. 

jueves, 17 de agosto de 2017

todos amigos y enemigos opositores y masistas recuerdan a Roger Pinto y elogian su integridad y valentía. lo cierto es que el pandino PINTO ha sido víctima del acoso judicial decretado por Evo, que no lo dejó en paz, hasta verlo muerto.


La oposición y el oficialismo ensalzan la imagen de Pinto



martes, 15 de agosto de 2017

cuenta Paz Zamora su participación en la histórica marcha cuando siendo Presidente alentó, protegió, en cierto modo lideró en agosto de 1990 la primera marcha que culminó en la sede de Gobierno. estos 7 puntos de su histórico relato ayudan a comprender el TIPNIS.


La histórica marcha indígena del oriente



domingo, 23 de julio de 2017

fascinante la historia que cuenta Tuto con relación a Chávez, con lujo de detalles, fechas lugares, circunstancias que hace a la relación Bolivia Venezuela, se lee de corrido y se aprende. Tuto es un buen narrador y esta historia tiene asidero, aun cuando el final a cargo de Maduro es incierto. es dudoso. y es peligroso.


“Chávez quería poner una avenida con mi nombre”: Tuto Quiroga