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viernes, 10 de agosto de 2012

Hernán Maldonado reaviva el recuerdo de otras promesas "Bolivia Cero Pobreza" se refiere al MNR y al MAS, otra promesa mas de tantas


Han pasado ya 60 años desde que por primera vez escuché la promesa de acabar con la pobreza en Bolivia y lo recuerdo como si fuera ayer.
El gobernante Movimiento Nacionalista Revolucionario reunió en el Teatro al Aire Libre a un mitin en el que varios de sus líderes arengaron a la multitud.
José Fellman Velarde estremeció al graderío cuando dijo mas o menos lo siguiente: Les autorizo a colgarme de un farol si de aquí a un año no hemos eliminado la pobreza.
El político, que ocupó altos cargos en el gobierno y hasta fue canciller, se murió de viejo y en su cama.
Ahora el presidente Evo Morales, un evidente fruto de la Revolución Nacional del MNR y sus políticas de reivindicación del indio, promete erradicar la pobreza hasta el 2025.
Yo tengo mis serias dudas. Si en seis años no ha podido aún sacar de las calles de Bolivia a los mendigos del norte de Potosí ¿cómo creerle?
Un 30 por ciento de los 10 millones de bolivianos están por debajo de la línea de la pobreza, según cifras de organismos internacionales. Es decir, cuentan con menos de un dólar diario para su subsistencia.
Para erradicar la pobreza la mejor fórmula es la creación de fuentes de trabajo. ¿Qué esperanzas hay si el actual gobierno es enemigo del capitalismo y espanta a los inversionistas?
En lugar de avanzar, el “gobierno del cambio” retrasa el reloj de la historia y hasta el vicepresidente Álvaro García Linera aspira a que la moderna tecnología llegue a Bolivia en aymara y quechua.
Morales reitera su anticapitalismo ignorando que China económicamente decidió abrazarse a ese sistema y millones escaparon al hambre e inundan occidente hasta con palillos para dientes.
El odiado imperio (Estados Unidos) acude a ese mercado. Ahora mismo una oleada de vergüenza se levantó en el gigante cuando trascendió que todos los uniformes de sus atletas en los Juegos Olímpicos de Londres son de manufactura china.
Mientras esto sucede a ojos vista, en Bolivia Morales aún se queja del “imperio romano” que hizo que millones de indígenas se “autosuicidaran”.
El canciller quisiera que se fuera la Coca Cola, quizás olvidando que los centenares de bolivianos se quedarían sin una gran fuente de trabajo y sin el líquido más eficaz para destapar inodoros (Morales dixit).
Pero bueno, pienso que estamos ante otra promesa más, esta vez dicha por Morales en el Día de la Patria en la sesión solemne en Oruro.
Como el presidente demostró otra vez sus dificultades con la lectura, me quedé pensando si no fue una afrenta el haber invitado al acto a sus maestros de escuela primaria.
Y ciertamente no creo que ellos le hayan enseñado que “el imperio romano” tuvo algo que ver con la conquista de América y otras vagabunderías.

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