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sábado, 6 de agosto de 2011

Nuestro editor escribe consideraciones previas a la historia que Issac Biggio cuenta sobre Francisco de Miranda y el nacimiento de la independencia de América

Consideraciones previas:
Otro exiliado político Hernando Solano de Colombia tuvo la feliz iniciativa de invitarme a visitar el Palacio de Gunni Bo en las cercanías de Gotemburgo y detenerme ante un busto de Francisco de Miranda, el precursor de la independencia de Sur América. Y es que Francisco estuvo de visita en este palacio entonces propiedad de un acaudalado inglés que lo construyó como su residencia veraniega. Hoy está convertido en un museo primorosamente conservado por la Municipalidad de Mölndal y recibe muchos miles de turistas a lo largo de todo el año.


Acompañado siempre por Hernando visité la Biblioteca Iberoamericana que exhibe varios miles de títulos en español, entre ellos los 10 tomos monumentales rubricados como "Historia del precursor de la Independencia Americana Francisco de Miranda" y es que el "gran libertador" era un estudioso de la historia, de la política, de las ciencias sociales y de sus observaciones, reflexiones, de sus viajes por Europa especialmente, recogió en varios años de estadía en que aprendió ingles, desde luego, el ruso, el francés y es posible que hasta las lenguas escandinavas.


Tal revelación me inspiró a escribir sendos artículos, dedicados especialmente al estudio de su presencia en Suecia, donde pudo ver de cerca cómo funcionaba la Monarquía que alentaba la convivencia con los gobiernos socialistas de aquellos años. Suecia ha sido un Reino ejemplar en cuanto a compartir el poder con los políticos a los que fue cediendo sus atribuciones y su autoridad paulatinamente hasta convertirse la monarquía en lo que es en día, la mejor oficina de RRPP para publicitar al Reino y presidir ceremonias como la inauguración de las labores legislativas, y representar al Reino en las tareas diplomáticas que cumple a cabalidad especialmente en todo lo que es protocolo, dignidades, aproximaciones y vinculación con el mundo exterior.


No extrañe por tanto que Francisco de Miranda, que vivió en realidad muy cerca de las cortes imperiales y fue testigo de tantos sucesos históricos y hasta participó en algunos de ellos como militar y diplomático, tuviese tan claras ideas de cómo podría erigirse un gran estado que conservase algunas de las característica que observó en Europa. Crear la Gran Colombia, no fue ninguna peregrina idea, sino fruto de una gran convicción y de haberlo pensado mucho, establecer el INCANATO como factor de unión y de autoridad.


De Miranda no sólo que plasmó en sus obras literarias esos ideales, sino que en la vida práctica reunió recursos, armamento, barcos y hasta oficiales para emprender la empresa de liberar de España a sus colonias. La presencia de oficiales de mando en los ejércitos primero de Francisco de Miranda y luego de Bolivar y Sucre de origen inglés, escosés, irlandés se explica porque el precursos los iba incorporando a la par que conseguía simpatías y financiamiento de las cortes para emprender su tarea.


Por factores que no corresponde analizar ahora, la empresa de Miranda no tuvo éxito. Fue detenido, sus aportes (toda una armada con barcos, armamento y hasta oficialidad) le fueron decomisados y Bolivar lo mandó en prisión. Ahora damos paso al artículo de Issac Biggio.

A inicios de agosto de 1806, las tropas de Francisco de Miranda proveniendo desde Inglaterra, EEUU y Haití tomaron Coro, la primera capital venezolana. Éste fue el primer desembarco de uno de los libertadores a Sudamérica. Partió de Londres, contó con el apoyo de las dos repúblicas americanas (EEUU y Haití, la cual en 1804 se convirtió en el primer Estado negro y latinoamericano), se dio bajo la idea de unir a todo el continente de Colón en una gran nación (que Miranda denominó Colombia), levantó la actual tricolor amarillo-azul-rojo que hoy comparten las banderas nacionales de Venezuela, Colombia y Ecuador y se basó en el manifiesto independentista (la Carta a los Españoles Americanos) que había redactado el arequipeño Juan Pablo Viscardo y Guzmán (y que Miranda publicó en el año de su muerte en Londres 1798 transformándola en la gran proclama de los separatistas hispanoamericanos). El 3 de agosto de 1806, Francisco de Miranda hizo su desembarco en La Vela de Coro. Tras mantenerse allí y en Coro hasta el 13 de ese mes tuvo que replegar sus buques.

Esta derrota, sin embargo, se revirtió y 4 años después se dio la independencia de facto de Venezuela y para que luego en 1813 Simón Bolívar lanzase la ofensiva militar continental que culminaría en la batalla de Ayacucho (9 diciembre 1824) sellando la emancipación de lo que hoy son Venezuela, Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y Bolivia. Miranda quería crear el nuevo Estado de Colombia, el cual fuese encabezado por un Inca, pero tuviese un Parlamento bicameral (él se sentía influido por el sistema de la monarquía constitucional británica en la cual vivió muchos años). Con ese término él se refería a todo el continente descubierto por Colón, sobre todo a los territorios de habla castellana y portuguesa que iban desde el Misisipi y el oeste norteamericano (desde las actuales Texas y California) hasta la Patagonia. Sin embargo, este Estado nunca se dio y lo que debió ser la gran Colombia hoy se encuentra dividido entre una veintena de repúblicas. La Colombia que se llegó a proclamar en 1819 se basó en el ex virreinato de Nueva Granada, el mismo que, a su vez, terminó por desgajarse en cuatro. En 1830-31, ésta se dividió entre las repúblicas de Ecuador, Venezuela y Nueva Granada, la cual en 1863 adopta el nombre de Colombia, y en 1903 sufre su última escisión: Panamá. Paradójicamente, la ciudad del primer desembarco libertador a Sudamérica se encuentra hoy a pocos kilómetros de las Antillas holandesas, la última colonia de una monarquía europea que queda mirando la costa sudamericana. Ésta es una fecha que debiera ser celebrada por todas las naciones andinas e hispanoamericanas en su calendario oficial.

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