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martes, 20 de octubre de 2015

estado democrático no es dictadura populista, colérica,corrupta y represiva con paredón y guillotina judicial. dictadura que subordina al poder militar y policial, ante el creciente micro ymacro narcotgráfico...Susana Seleme sale al frente con su vigoroso temple.


¿Cómo se perdió el Estado democrático?
Susana Seleme Antelo

Plantear el tema de la re-re-reelección del binomio Evo Morales-Álvaro García Linera sin el contexto que supone la realidad socio-política actual, es una visión que reduce la democracia a la dictadura de la mayoría y refuerza la práctica autoritaria del régimen, su  rechazo a la diversidad política, a las minorías  y al pensamiento crítico.
Con una dictadura disfrazada de demócrata ¿por que  dejarnos embaucar con una reforma parcial de la constitución, si lo que buscan es, otra vez,  su inconstitucional re-re-reelección? ¿Por qué seguirles el juego que obligará a un referéndum para avalar esa maniobra continuista, exigida, dicen, por movimientos sociales que son sus apéndices sociopolíticos? Más aún, ¿cómo confiar en vulgar el Tribunal Electoral  o en el Constitucional si ninguno  es independiente del poder político que los nombró? De ahí que acepten sin chistar,  hasta hoy, la violación del derecho democrático de 228 benianos a ser electos, como sucedió en las elecciones regionales de marzo pasado?
en el ejetrcuvciio deklpoder havce 10,alos étido. . En la sociedad boliviana actual lo importante y urgente, al mismo tiempo,  es reivindicar el Estado democrático y la democracia, más allá de su naturaleza polisémica, o de la dificultad de definirla según algunas opiniones. Sin pretender simplificar su definición ¿acaso no sería suficiente aceptar que la democracia es respetar la libertad de todos quienes piensan diferente al gobierno de turno, tanto en el plano individual, como  en cualesquiera de sus actividades que no dañen el bien común?   Y en plano político ¿que más que respetar la independencia de poderes para evitar la concentración absoluta que lleva a la ausencia de equilibrios políticos;  la alternabilidad en el ejercicio del poder, la institucionalidad democrática, la libertad y la civilización jurídicas, el respeto a los derechos humanos, libertad de prensa e información, transparencia y rendición de cuentas?
El Estado democrático que reivindicamos es lo contrario a la dictadura populista, colérica, corrupta y represiva con sus paredones y guillotinas judiciales contra los opositores. Dictadura  que ejerce subordinación sobre el poder militar y policial, amén de  complaciente -por acción u omisión- ante el creciente micro y macro narcotráfico.  
De la alternabilidad en el poder, abjuraron desde el inicio de su mandato, en enero de 2006: “Llegamos para quedarnos…” dijo muy orondo Evo Morales.  Pocos le tomaron el pulso a esa afirmación, declaración franca de que iban tras la dominación y el poder total, promovido y arropado por el aún en vida Hugo Chávez, sus petrodólares y la  influencia ideológica de la Perla de las Antillas. Así construyó el discurso demagogo sobre la trilogía indígena-originaria-campesina y la defensa de la Madre Tierra, mientras reprimía y reprime a los pueblos originarios, y abre al capital transnacional las reservas indígenas, las áreas protegidas y Parques Nacionales. Discursos falaces que se suman a la mentada ‘nacionalización de hidrocarburos’.  
Pruebas de la impostura
Baste citar a James Petras, militante activo de la izquierda norteamericana,  libre de toda sospecha neoliberal. En un extenso artículo*, señaló que “… desde una perspectiva histórico-comparada, el gobierno de Morales podría considerarse como el régimen radical más conservador, o el régimen conservador más radical, del mundo.” Lo califica de radicalismo al servicio de la ortodoxia, mediante una retórica radical, estipendios y subsidios, convirtiendo a sus beneficiarios en ‘guardianes del statu quo’… el aumento salarial a los trabajadores del sector público ha sido modesto, apenas por encima del aumento del coste de la vida”. Esas políticas son expresión de sus posiciones “ortodoxas y reaccionarias con una retórica radical.... ¿Cuántos líderes pueden proclamar un ‘Estado plurinacional’ y centralizar el poder político y la toma de decisiones económicas en las manos de una pequeña élite tecnocrática mestiza? Petras agrega que “Evo Morales es el rigor y la consistencia con que ha aplicado las políticas económicas ortodoxas, siguiendo el manual de las organizaciones financieras internacionales… ha mostrado su maestría, sin parangón en América Latina, en justificar las políticas ortodoxas y reaccionarias con una retórica radical. El radicalismo en el exterior complementa la ortodoxia en casa”.
Petras desnuda el engaño de Morales y los suyos, mientras arremeten verbalmente contra el capitalismo y neoliberalismo. También descalifican a la democracia representativa, a 33 años de la recuperación democrática -10 de octubre de 1982- tras 18 de dictaduras militares, golpes de Estado, torturas, exilio y  muertes.  El régimen borró de su agenda esa hazaña, aunque gracias a ella  hoy usufructúan del poder. Nunca fueron demócratas, de ahí que no les interesa recobrar la memoria histórica de la construcción de la democracia en Bolivia.  
Personalmente, creo que deberíamos reflexionar sobre cómo perdimos el Estado democrático, más allá de sus falencias, siempre perfectibles, pero sí esforzarnos para recuperarlo. Un camino es oponernos a la fantochada del referéndum re-re-reeleccionista. En función a ese principio, mi voto será un democrático y  militante NO. ¿Y el suyo?

*Revista Nueva Crónica y Buen gobierno. La Paz Bolivia  # 136. 



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