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domingo, 17 de enero de 2016

no fue Evp. fue Goni que aún manteniendo el nombre de República, cambió la CPE clarificando que Bolivia es multiétnica y plurinacional, lo asegura J.L.Baptis, abogado, profesor universitario y ex-ministro de la Corte Suprema de Justicia en artículo de Los Tiempos

La calificación de “Estado Plurinacional”, que tiene nuestro país, no surgió por disposición de la actual Constitución Política del Estado que emitió Evo Morales sino por la que promulgó Gonzalo Sánchez de Lozada que, aunque mantuvo la tradicional denominación de “República de Bolivia”, declaró en su artículo 1° que Bolivia es “multiétnica y plurinacional” .
Recientemente, Carlos Mesa, quien relevó a Sánchez de Lozada como primer mandatario a consecuencia de los actos sediciosos de octubre de 2003, manifestó que, gracias a la política que dicho gobernante aplicó en diferentes ámbitos de la vida pública, económica y social del país, fue posible la existencia del Estado Plurinacional. En ese sentido, destacó el proceso de la Participación Popular, la Reforma Educativa, el reconocimiento de Tierras Comunitarias de Origen, y la creación del Impuesto Directo a los Hidrocarburos.
Después de tales expresiones, Carlos Mesa agregó que Evo Morales debe entender que no es comprensible su presencia sin el periodo democrático previo, en atención a lo cual “debe a Sánchez de Lozada más de lo que se atreve a reconocer”.
Es importante recordar que los denominados “movimientos sociales” de febrero y octubre de 2003, que fueron la causa inmediata de la renuncia de Sánchez de Lozada a su función de gobernante, son calificados por el Artículo 123 del Código Penal como delito de sedición, respecto al cual, según el mismo artículo, también cometen delito “los funcionarios públicos que no hubieren resistido una rebelión o sedición por todos los medios a su alcance”.
Muy poco tiempo después del momento en que el vicepresidente Carlos Mesa asumió la función de Presidente de la República en su calidad de sucesor legal del gobernante renunciante, se reiniciaron las acciones de violencia. Refiriéndose a esos hechos, él, en su libro “Presidencia Sitiada”, claramente explica que “el vandalismo había hecho presa de la ciudad con agresiones callejeras, destrucción de automóviles y bloqueo total de circulación vehicular y peatonal” , hasta el extremo de “asfixiar el centro del poder” . Luego, ante esos hechos, señaló “que ya no tenía caso seguir en esa locura desatada” , y, en consecuencia, renunció a sus funciones para demostrar “que el desprendimiento es no sólo posible sino indispensable cuando uno de verdad quiere por encima de todo la ventura de vivir en el lugar que ama”.
Es incuestionable el hecho de que el actual régimen de gobierno no surgió por generación espontánea, sino que tuvo origen inmediato en acciones y decisiones de esos años, y que, en verdad, debe mucho a quienes gobernaron el país entre los años 2002 y 2005.

El autor es abogado, fue profesor universitario y ministro de la Corte Suprema de Justicia.

jueves, 14 de enero de 2016

hermosa lección de historia, incitación a la lectura, por Héctor Arinez en OPINION. uno de los dones más preciados del ser humano a ejemplo de Mario Vargas Llosa que aprendió a leer en Cochabamba, ensenado por el hermano Justiciano del Colegio La Salle. qué hermoso!

El 7 de diciembre de 2010, Mario Vargas Llosa recibió el premio Nobel de Literatura y comenzó su discurso diciendo: “Aprendí a leer a los cinco años, en la clase del hermano Justiniano, en el Colegio de la Salle, en Cochabamba (Bolivia). Es la cosa más importante que me ha pasado en la vida. Casi 70 años después recuerdo con nitidez cómo esa magia, traducir las palabras de los libros en imágenes, enriqueció mi vida, rompiendo las barreras del tiempo y del espacio y permitiéndome viajar con el capitán Nemo (…), luchar junto a d’Artagnan, Athos, Portos y Aramís (…), o arrastrarme por las entrañas de París, convertido en Jean Valjean (…). La lectura convertía el sueño en vida y la vida en sueño y ponía al alcance del pedacito de hombre que era yo el universo de la literatura”.

La Resolución Ministerial 001/16, que norma la gestión educativa y escolar, establece, entre otras cosas, la lectura obligatoria por el lapso de diez minutos al inicio de cada jornada escolar. Esta es una de las pocas novedades que se están incorporando en la gestión educativa de este año y, a pesar de ello, ya ha recibido una serie de críticas por parte de algunos dirigentes del magisterio.

Para Vargas Llosa, el tiempo de la lectura comenzó a los cinco años, para otros más tarde o más temprano, pero es un tiempo que nunca termina. Termina la lectura de una novela o de un libro científico, de un artículo en internet o de una receta de cocina, pero el tiempo de la lectura solo concluirá con nuestra vida. Porque la lectura no es solo la capacidad de descifrar un código alfabético. Es, más bien, la comprensión de significados. Por eso, en 1959, el papa Juan XXIII desafiaba a la Iglesia instándola a “leer” los signos de los tiempos.

Los diez minutos de lectura serán imperdibles si están planificados, si se cuenta con el material suficiente y si son asumidos como responsabilidad de todos. Los maestros deberán proyectar actividades de prelectura, lectura y postlectura, de esta manera los niños aprovecharán mejor. Será importante contar con todo tipo de libros. Deberá ser una política de Estado dotar a todas las aulas una biblioteca seleccionada específicamente para cada grado. ¿Cómo enseñar a tejer sin hilo ni aguja? ¿Cómo enseñar a leer sin libros? El aula tendría que convertirse en una biblioteca, es decir, en un lugar del saber, donde el niño encuentre literatura de ficción, diccionarios, enciclopedias, libros de ciencia, revistas, etc. El tiempo de lectura será imperdible si la responsabilidad de enseñar a leer no recae solo en la profesora de lenguaje, sino en el plantel docente y en las familias. El mejor ejemplo para enseñar a leer es que los docentes y los padres lean, entonces ya no será necesario decir “hay que leer”, sino que simplemente tendremos que hacerlo. El tiempo de lectura será imperdible si invitamos a autores, si hacemos ferias y festivales de lectura y de escritura, si conformamos comunidades de lectores.

La lectura nos otorga mayor libertad, ampliando nuestro espectro de elección; nos protege del engaño, haciéndonos personas más críticas; nos ofrece momentos de disfrute y placer por aprender, por conocer algo nuevo o simplemente por contarnos una historia. 

Leamos, pues, y asumamos la responsabilidad de hacer del nuestro un país lector, porque esto es democrático, nos recupera los derechos y nos hace ciudadanos más plenos.

domingo, 10 de enero de 2016

Walter Vargas nos recuerda que cuando Hernando Siles quizo reelegirse, el pueblo de La Paz se levantó en armas y obligó a Siles en 1930 a huir de Bolivia. el hecho histórico se repitió en 1964 cuando Paz Estenssoro se lanzó a la Presidencia, venció las elecciones pero al cabo de pocas semanas fue echado por Obando y por Barrientos, reponiendo en Palacio a un régimen de controversias que frenó la Rvolución de abril de 1952 y dio margen a dictaduras una tras otra que castigaron a Bolivia pod dos decenios.

Se habla mucho del intento de prorroguismo de 1964 de Víctor Paz Estenssoro, para ilustrar la resistencia natural que tiene el pueblo boliviano a las presidencias abusiva e ilegalmente prolongadas. Pero en 1930 hubo otro hecho, que no por más lejano en el tiempo deja de ser aleccionador y divertido, sobre todo cuando es encarado por la literatura, como en este caso por Alcides Arguedas, que escribió sobre el tema en su libro menos conocido: La danza de las sombras (1934). Me refiero a la intentona de modificar la Constitución para postularse nuevamente, llevada a cabo en la década de los años 20 del siglo pasado por Hernando Siles, detenida con una revuelta popular.

Arguedas no será precisamente un escritor atildado y de buen humor, pero la información que transmite da por fuerza al episodio rasgos al mismo tiempo oscuros y cómicos. Si a ello se suma la también jugosa "data” sobre esa época que aporta James Dunkerley, en Orígenes del poder militar, se obtiene como resultado una sabrosa página de la tragicómica historia política nacional.

Cuenta Arguedas, por ejemplo, que la de 1930 fue la primera revolución realizada con resuelta participación de las mujeres, quienes habrían instigado a los cadetes a enfrentar al Ejército a mediados de ese año (hay que presumir que so pena de perder su cariño si no lo hacían), para detener el proyecto prorroguista de Siles. 

"Quienes han hecho la revolución son las chicas Bustamante y Salmón. Ellas, con otras, son las que han empujado a los cadetes”, dice Arguedas que le había contado la esposa de Siles en el exilio de Arica.

Entre esas otras, agrega Arguedas, estaba una chiquilla llamada Yolanda Bedregal, "hija de otro gran escritor de espíritu selecto y generoso”. Es que las féminas andaban alborotadas ese tiempo: un año antes se había sancionado el divorcio absoluto (debido a lo cual, debo añadir como queja personal, yo pertenezco a una de las primeras generaciones de nietos de divorciados), y se había llevado a cabo la primera Convención de Mujeres, organizada por María Luisa Sánchez Bustamante.

Sobre el hecho de armas propiamente dicho, Dunkerley cita por su parte el informe de la embajada británica de entonces: "Los cadetes, de doce años para arriba, dieron un excelente ejemplo: dieciséis de ellos mantuvieron acorralado por varias horas a un regimiento con ametralladoras  (…) no vi soldado en el pueblo en el curso de la batalla, por lo tanto, se podría decir que la revolución fue hecha por escolares”. Hay que concluir entonces que una oportuna intervención infanto-juvenil y de ambos sexos dio por tierra con la pretensión nacionalista de torcer la Constitución y habilitar a Siles para gobernar más tiempo. 

En cuanto toca a las causas de esta aventura política, llama la atención las razones que aduce un famoso politiquero de esos años: Abdón Saavedra, hermano de Bautista, predecesor de Siles en la presidencia, para explicar el comportamiento político de éste:

"Hay quienes piensan, y yo estoy inclinado a participar de esta opinión, que el servilismo que rodeaba al señor Siles, unido a su innata megalomanía, le hizo creer que era un predestinado, cuya misión en favor de la República no había aún terminado. Otros sostienen que en el señor Siles se despertó esa sed de mando tan común en los déspotas, y hay quienes afirman que el señor Siles quiso prorrogar sus funciones con el propósito de rehacer su fortuna adquirida en el gobierno”.

"Algunos piensan”, "otros opinan”; la historia es así, un revoltijo de interpretaciones que lo dejan a uno siempre perplejo. En cualquier caso, casi huelga decir que las coincidencias con el presente son llamativas. Y más allá de la compleja causalidad, el hecho se produjo, y su fracaso es ejemplo de cómo a estas ideas no les va bien en el país.  

En fin, y para no desesperar, hay que razonar que algo hemos avanzado, porque no se prevé que en el presente caso de abuso de poder que estamos viviendo, un eventual triunfo del No en el próximo referendo tenga este tipo de consecuencias (finalmente el MAS tiene aún cuatro años por delante). Ocurrirá nomás como en Venezuela, que a la balandronada desesperada seguirá la aceptación de los hechos.

Wálter I. Vargas  es ensayista y crítico literario.

domingo, 27 de diciembre de 2015

decepción. desilusión. trasciende del pensamiento de Julieta Montano, cuando se refiere al "las promesas perversas" de Evo Morales en el curso del último decenio. utilizan a los indígenas en el enjuague sucio de la corrupción y los convierten en cómplices del asalto al Tesoro de la Nación, llevándose a sus cuentas personales cuantiosas sumas de dinero.

Han transcurrido diez años desde la ceremonia de entronización de Evo Morales Ayma en Tiahuanacu como el “Primer Presidente Indígena de Bolivia”, la que abundó en rituales supuestamente propios de los pueblos que habitaban estas tierras antes de la conquista española. El acto estuvo precedido de discursos sostenidos de remembranza de lo que significó la colonia y posteriormente la república para los habitantes de las Américas. La exaltación de las virtudes y la sabiduría de los pueblos originarios contribuyó a que hombres y mujeres autoidentificados como indígenas, sobre todo descendientes de quechuas y aimaras, sintieran que avanzaban por el camino de su liberación, del reconocimiento pleno de sus derechos y hacia el fin de la exclusión social, tareas que la revolución de 1952 había dejado truncas.

Una de las primeras acciones del Gobierno, para satisfacer a la base social que le apoyó y se adhirió al discurso de vendetta por los 500 años de exclusión, fue designar en los cargos más visibles a mujeres y hombres vestidos a la usanza indígena. Se les pidió que, agarrándose el corazón con la mano derecha, levantaran el puño izquierdo.

Sin embargo, se tuvo especial cuidado de no designar entre los modelos de integración étnico cultural a aquellos que lograron superarse, desarrollar su inteligencia por esfuerzo propio y venciendo las adversidades. No se designó a personas con capacidad crítica, se prescindió de ellas como souvenir en casa de gringo, pues no estaban dispuestas a cumplir el triste papel de besamanos. A esas personas no se les llamó a aportar al llamado “proceso de cambio”. Si hubo alguna, no pudo romper el férreo círculo que rodea al Presidente, círculo que lo tiene obnubilado con tanta alabanza y zalamería. Las personas críticas tuvieron que alejarse para no ser parte de la evidente impostura.

Al cumplirse una década de tan emotivos actos, tenemos que los indígenas también habían sido útiles para ensuciarse las manos con la corrupción para que los beneficiarios directos no aparezcan. También tenemos drásticos verdugos, dispuestos a hacer escarnio de mujeres y hombres que, desde sus limitaciones y ubicados en los límites de su incompetencia, sirvieron a cambio de migajas.

Hoy esos indígenas son perseguidos o encarcelados y continúan siendo útiles para tapar latrocinios mucho mayores que el del Fondo Indígena. Pero, al ser los autores de los delitos señoritos(as) muy ilustrados(as), se tiene que seguir mostrando al tema del Fondo Indígena como el peor.

¿Algún día los verdaderos indígenas dirán “no” a ese perverso discurso que los ensalza, usa y tira como a estropajos, y refuerza los prejuicios que asocian lo indígena con lo ignorante?

domingo, 13 de diciembre de 2015

se luce. escribe de un tirón, escribe bie. su pensamiento es claro y no cambia de línea Mario Vargas Llosa y el desmoronarse del socialismo siglo XXI. el fraude estaba listo, pero la mano militar detuvo la sangría. sin embargo el dragón de 7 cabezas tiene aún fuerza y podría causar daño. Vargas Llosa previene e invoca la unidad.

El chavismo y su arrogante etiqueta ideológica, “el socialismo del siglo XXI”, han comenzado a desmoronarse luego de las elecciones del domingo pasado y la aplastante victoria de las fuerzas de oposición agrupadas en la Mesa de la Unidad Democrática (MUD). Un viento de libertad corre ahora por la tierra venezolana, devastada por 17 años de estatismo, colectivismo, represión política, demagogia y corrupción que han llevado a la ruina y al caos a uno de los países potencialmente más ricos del mundo.
La oposición al Gobierno de Maduro cuenta con 112 diputados, dos tercios de la Asamblea Nacional, lo que en teoría le permite desmontar toda la maquinaria económica y política del chavismo, aprobar una ley de amnistía para los presos políticos e, incluso, convocar un plebiscito revocatorio del jefe de Estado. Pero es probable que, tal como ha propuesto Henrique Capriles, el más moderado de los líderes de la oposición, ésta proceda con cautela, consciente de que el problema más urgente para el pueblo venezolano es el del hambre, el desabastecimiento y la carestía de un país que tiene la inflación más alta del mundo y las mayores tasas de criminalidad (luego de Honduras) en América Latina.
Aunque, como ocurre siempre con las alianzas en el seno de una democracia, hay entre las fuerzas de oposición tendencias diversas, lo peor que podría ocurrirle a Venezuela en estos momentos es una querella interna en la MUD. Una oposición dividida sería un verdadero regalo de los dioses para el régimen chavista que, a consecuencia de la brutal derrota electoral que acaba de recibir, comienza a dar síntomas de divisiones y discordias internas.
Hay toda clase de teorías para explicar la misteriosa razón por la que el Gobierno de Maduro ha aceptado este apabullante veredicto electoral que significa el principio del fin del “socialismo del siglo XXI”. No ha sido por convicción democrática, desde luego, pues, desde el principio, y sobre todo a partir de la subida al poder del heredero de Chávez, la deriva autoritaria —censura de prensa, encarcelamiento de opositores, toma y clausura de canales de televisión, estaciones de radio y revistas y periódicos, desapariciones y torturas de los críticos de su política— ha sido una constante del régimen.
Mi impresión es que el fraude estaba preparado y que, simplemente, no pudo llevarse a cabo por la abrumadora superioridad del voto opositor (cerca de ocho millones contra cinco) y por la actitud del Ejército, que impidió al Gobierno chavista ponerlo en práctica. La exasperación de Diosdado Cabello, exjefe de la Asamblea Nacional y segundo hombre del régimen —perseguido por la justicia internacional acusado de vinculaciones con el narcotráfico— contra el jefe del Ejército y ministro de Defensa, el general Vladimir Padrino López, a quien quiere destituir, es bastante significativa. Como lo es que el general Padrino López se negara a propiciar un fraude que hubiera podido saldarse con una horrenda matanza de civiles exasperados porque quisieran arrebatarles con fusiles lo que habían ganado con sus votos en las urnas.
La postura del Ejército venezolano será decisiva en los días que se avecinan. Si mantiene la neutralidad que ha tenido durante el proceso electoral y se niega a ser utilizado como fuerza de choque del régimen para clausurar la Asamblea Nacional o condenarla a la inoperancia, el desmontaje del chavismo puede ser gradual, pacífico y acelerar, mediante el apoyo internacional, la recuperación económica de Venezuela. En caso contrario, el espectro de una guerra civil y de una sanguinaria represión contra el pueblo que acaba de manifestar su repudio del régimen, son previsibles.
Hay que quitarse el sombrero y aplaudir con fervor al pueblo venezolano por su formidable gesta. En todos estos años, aun cuando parecía que una mayoría se había enrolado en la ilusión antihistórica y retrógrada del chavismo, hubo venezolanos lúcidos y valientes que se enfrentaron con razones e ideas a las consignas y amenazas de un régimen que pretendía resucitar un sistema que en todas partes —Rusia, China, Vietnam, la misma Cuba— hacía aguas y discreta u ostentosamente renunciaba al estatismo y al colectivismo y viraba hacia el capitalismo (de Estado y con dictadura política, eso sí). Muchos de ellos fueron víctimas de atropellos que los privaron de sus bienes, empresas, empleos, que los llevaron a la indigencia o a la cárcel o al exilio. Pero lo cierto es que siempre hubo una oposición activa contra el chavismo que mantuvo viva la alternativa democrática en todos estos años, mientras el país se iba hundiendo en la anarquía institucional, se empobrecía y corrompía, y los niveles de vida se desplomaban golpeando sobre todo a los más humildes e indefensos. Millones de esos venezolanos engañados por la fantasía de un paraíso comunista abrieron los ojos y fueron a votar el domingo pasado contra aquel engaño. Ellos han dado la victoria a la MUD, es decir, a la cultura de la libertad, la coexistencia y la legalidad.
Lo que queda por delante es difícil, pero sin duda lo peor ha quedado ya atrás. Ahora lo importante es tener conciencia de que una fiera herida es más peligrosa que una sana y que los zarpazos del régimen moribundo pueden hacer todavía mucho daño a la golpeada Venezuela. Las medidas más urgentes son por supuesto abrir las cárceles a fin de que Leopoldo López, Antonio Ledezma y las decenas de demócratas encarcelados salgan en libertad y puedan trabajar hombro a hombro con sus compatriotas en la democratización de Venezuela y en la recuperación económica de un país tan rico en recursos naturales y humanos. Es indispensable que la ayuda internacional se vuelque apoyando esta tarea hercúlea, devolver al país la credibilidad financiera y la legalidad y la eficacia institucional que ha perdido en estos años de desvarío y locura chavista. Por fortuna, Venezuela es uno de los países que cuenta con una naturaleza privilegiada así como con cuadros profesionales, técnicos y empresariales de muy alto nivel. Muchos de ellos tuvieron que exilarse en los años del desorden y el autoritarismo chavista. Pero no hay duda de que buen número está ansioso por regresar y contribuir con su esfuerzo a la redención de su país luego de esta noche siniestra de 17 años.
Quisiera destacar el papel jugado por la mujer en la victoria del domingo pasado. Ante todo la de Lilian Tintori, la esposa de Leopoldo López, a quien las circunstancias sacaron a la calle y empujaron a un activismo político de primer orden con el que nunca soñó. Y es imprescindible también mencionar a María Corina Machado, golpeada y despojada de su curul de diputada de manera arbitraria, que no perdió en ningún momento su entusiasmo ni su compromiso cívico. Para ambas y muchas otras venezolanas tan gallardas como ellas el resultado de las elecciones del domingo ha sido el mejor desagravio.

lunes, 23 de noviembre de 2015

alegría. albricias. emoción y aires de libertad se respita en la Argentina donde el peronismo, bajo una de sus cien formas hizo gemir a sus ciudadanos que ahora podrán remozar esa Nación tan venida a menos en el plano internacional. se espera que como ha sido derrotado el kirchnerismo, así caiga el "chavismo en Venezuela" sin demora.

En América Latina la política solía dividirse en dos grandes categorías: dictadura militar y democracia. Nuestra historia muestra la alternancia de ciclos dictatoriales y breves periodos democráticos en los que se intentó rehacer el tejido institucional y social destruido por los tiranos.

Con algunas diferencias, la democracia volvió a renacer en los años 80 en el continente luego de algo más de una década de mano dura. A todos les costó mucho volver a la pacificación, al orden económico y la búsqueda de un camino de desarrollo, aunque con muchas deudas pendientes en cuanto a corrupción, justicia y lucha contra la pobreza.  

Y cuando todo indicaba que el camino era irreversible, casi al mismo tiempo surgieron estos regímenes populistas que han estado conduciendo durante una década las naciones de la región. ¿Cómo catalogarlos? Nadie puede asegurar que hemos estado fortaleciendo la democracia, pero tampoco es exacto hablar de dictaduras. Lo cierto es que casi al mismo tiempo, los pueblos de cada país tendrán la oportunidad de manifestarse y la primera ha sido Argentina, donde tienen nuevamente la oportunidad de recuperar el estado de derecho. 

El siguiente deberá ser Venezuela, donde podrían cumplirse los mismos pronósticos que se hicieron sobre la derrota del Kirchnerismo. Y en febrero del próximo año nos toca a los bolivianos.

domingo, 1 de noviembre de 2015

para no olvidarlo. el golpe de Natusch Busch que duró 16 días lleno de oprobio y sangre. han pasado 36 años cubrió la historia de oprobio y verguenza. LTD

“Los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”, dice un muy conocido adagio. Es tan cierto que para evitar que eso ocurra vale la pena recordar que hace 36 años, comenzó a escribirse una de las páginas más breves y vergonzosas de la historia nacional. Ese día, un grupo de militares, con el apoyo de muchos de los políticos más importantes de la época, unieron sus fuerzas para derrocar al Gobierno de Wálter Guevara Arze.
La descabellada aventura golpista fue breve. Apenas duró 16 días, pero fueron suficientes para que merezca un lugar destacado entre las páginas más oprobiosas de nuestra historia porque, pese a lo efímero que fue, el daño que causó fue enorme. Y no sólo por la cantidad de víctimas, sino porque en cuestión de horas desbarató el mejor resultado obtenido, tras meses de arduos trabajo, por la diplomacia boliviana en toda la historia del litigio con Chile después del tratado de 1904.
A pesar de ello, muchos de sus protagonistas, militares y civiles, continuaron durante muchos años, algunos incluso hasta tiempos muy recientes, participando activamente en la vida pública nacional.
Los 34 años transcurridos desde entonces, y lo lejanos que parecen esos tiempos, sobre todo para las generaciones jóvenes, pueden hacer que parezca ya innecesaria la rememoración de esos hechos, para dejar la tarea a historiadores. Sin embargo, vale la pena mantener viva en la memoria porque, como es bien sabido, los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla.