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viernes, 6 de julio de 2012

interesante entrevista con Manfred Reyes Villa publica FIDES y que seguramente provocará urticaria en Evo Morales.



“Estoy haciendo seguimiento minuto a minuto lo que pasa en el País, quiero recordar que esto comenzó el 2007, no es una novedad, recuerdo cuando fueron a incendiar la prefectura de Cochabamba cuando han tratado de derrocarme por la fuerza”, manifestó el ex alcalde, prefecto, candidato a la presidencia y jefe del partido político Nueva Fuerza Republicana (NFR), en un contacto directo con el programa “Acoso Textual” emitido por radio FIDES.
Cuando Manfred llevó su candidatura secundado por Leopoldo hoy preso sin juicio ni sentencia

En una entrevista hasta los Estados Unidos, Reyes Villa expresó extrañar mucho el País, “estoy extrañando demasiado nuestra querida patria, no hay como estar en tu tierra con, los tuyos. Me encantaría estar en Bolivia pero mientras haya dictadura en el País, mientras no haya defensa (…) es muy difícil pensar en regresar (…). Asimismo, declaró “si no me iba hubiese estado muerto o hubiese estado preso”.

Ante los acontecimientos que actualmente aquejan la gobernación de Santa Cruz indicó que existe un manejo totalitario de la institucionalidad boliviana. Dijo que lo que sucede al Gobernador Rubén Costas le sucedió a él primero, “trataron de forcejearme la prefectura hasta incendiarla, hubieron heridos y muertos pero como no pudieron sacarme esa vez, se inventaron el Referéndum Revocatorio con el que yo salí pero sin presentarme, así sacaron a Pepe Lucho Paredes, hago esta retrospectiva para que vean cuando comienzan los golpes hacia los Gobernadores o hacia gente que piensa diferente (…)”.

“Hay un gobierno totalitario donde el que saca la cabeza se la cortan (…). El único rey de Bolivia es el presiente el que decide todo (…)”, puntualizó.

De la misma manera recordó que en aquel entonces el único Prefecto que estuvo de acuerdo con aquel proceso del referéndum fue Costas, “pero fue Costas quien acepta yo le dije luego vendrán por ti, primero vienen por mi y hoy seguramente le llega a él como les ha llegado a todos los opositores, no me extraña por que está es la lógica del Gobierno”.

A su parecer, la democracia en Bolivia es un termino del que no hay seguridad “es una pena que se haya terminado la democracia (…)”

Con relación a los procesos que pesarían en su contra, informó que hasta el momento no hay nada oficial, “lo que hay son varias indicaciones pero aún no tengo ninguna acusación formal, (…) me acusan de cualquier cosa, inclusive de proyectos que han hecho otros Prefectos, pero no importa la cosa es acusarlo, desprestigiarlo y hacerlo quedar mal (…)”

También se refirió a las acusaciones que existen sobre otras autoridades que formaban parte de la oposición hace un tiempo atrás, “a los demás los culpan de corruptos, de asesinos, terrorista, de todo, lo que busca el Gobierno es criminalizar a la oposición, desprestigiar, esa es la lógica del gobierno”

A su vez, denunció una intromisión por parte de los gobiernos de Venezuela y Cuba, la que trabaja en el país es la inteligencia cubana, están trabajando cubanos y venezolanos ellos son los que están gobernando en realidad el País y haciendo daño (…)”

Se le consultó su posición sobre el conflicto suscitado por la construcción de la carretera que atravesaría el Corazón del TIPNIS. Reyes manifestó “no entiendo porqué el Gobierno se empecina en pasa la carretera por el medio del parque, haciendo marchar a estos pobres indígenas que ya marcharon una vez y se llevaron una ley conformes”

Expresó que durante su mandato como prefecto del departamento de Cochabamba ya existía un proyecto de carretera impulsado por Beni y Cochabamba, “los proyectos más importantes era la integración con los departamentos por que somos el corazón de Bolivia y uno de los más importantes era con el Beni me puse de acuerdo con Suárez (ex Gobernador del Beni) para que hagamos el camino, hemos el hecho el prediseño pero jamás pasando por el parque, sino bordeándolo, ahí está el diseño desde el 2008 (en la gobernación de Cochabamba)”.

“Este proyecto es uno de los primeros proyectos que hemos hecho con el Beni, no se qué fue de estos proyectos, quisiera saber dónde está ese proyecto de prefactibilidad (…)”.

“Nosotros somos gente de obras y ese proyecto es un proyecto importante un poquito más caro pero es factible. Nosotros ya lo hubiésemos empezado a implementar el 2009”, aseguró el ex candidato a la presidencia nacional.

por Mabel Pericon con material de Mario Espinoza

lunes, 2 de julio de 2012

quién podría hacer entrar en razón a Evo para que no siga metiendo las 4 en los eventos? los ex-presidentes, la Iglesia? se pregunta Harold Olmos, afligido por lo que pasa. Evo está en el peor momento, en soledad espantosa!

Los traspiés que abruman a Bolivia desde dentro y desde fuera vuelven urgente que una voz creíble y experimentada diga al presidente Evo Morales y a sus principales seguidores que estamos mal y que para evitar mayores enredos debe corregir el rumbo. No es bueno para la salud democrática del país que su líder sea cada vez menos creído en escenarios internacionales. En Rio de Janeiro sugirió a los países africanos que nacionalicen todos sus recursos naturales. África es una de las regiones que las empresas transnacionales brasileñas ven con mayor interés y a las que el gobierno brasileño se esfuerza en promover. De cuajar, la idea del presidente Morales tendría entre sus objetivos a Petrobras y Vale do Rio Doce, diamantes de la corona de las empresas públicas de Brasil. Las inversiones brasileñas en Angola, donde la presidente Dilma Rousseff estuvo hace poco, suman 4.000 millones de dólares. Nuestro presidente fue a sugerir a países asistentes a la Reunión Río + 20 que nacionalicen intereses del anfitrión. Creo que ni el comandante Castro, por lo menos el de estos tiempos, habría llegado a tanto.
La presencia del presidente Morales era casi solitaria en los grandes salones donde habló en los últimos meses y la soledad sólo era paliada por “amigos” que no son la mejor compañía: Irán, Corea del Norte, Cuba, Venezuela. Ese encogimiento del apoyo que tuvo también se siente en el país. Lo dicen encuestas que, aunque el gobierno las desdeña, muestran un escenario que de sueño colectivo de un futuro promisor se encamina a una pesadilla que nadie en Bolivia puede querer. Ignorar esta realidad sería una locura. Está visto que el Sr. Presidente no escucha el alerta que le llega por las noticias de los medios. No escucha al TIPNIS ni a quienes un tiempo estuvieron de su lado.
Tal vez una manifestación de los que en el futuro pueden ser colegas del actual mandatario –los ex presidentes- podría ayudar y contribuir a que el país encuentre luz al cabo de una prolongada penumbra. Pero no hay indicios de que eso pueda ocurrir. Los ex mandatarios no parecen con ánimo de hacerlo, aunque es razonable creer que observan el mismo panorama que observa gran parte del país.
Si no son los “ex”, ¿quién estaría dispuesto a hacerlo? La Iglesia Católica ha tenido muchos desaires del gobierno y algunos de sus dirigentes no quieren ver a la Iglesia en cuestiones políticas (“ocúpese del mundo espiritual”, le dijo hace poco una autoridad). ¿Quién entonces puede decirle apropiadamente al gobierno y a sus dirigentes: El camino que está siguiendo es inadecuado?
Pocos están en desacuerdo en que el encuentro del presidente iraní en La Paz ha servido sólo para las relaciones públicas del ayatolá. Si la presidente de Brasil no quiso entusiasmar a los iraníes con un encuentro con su líder en Río, razones habrá tenido. El dirigente iraní no es buen compañero en el camino globalizado, aunque el presidente boliviano lo llame de “hermano” y se jacte de estar a su lado en “la lucha contra el imperialismo”, es decir contra Estados Unidos. Irán tiene a las Naciones Unidas vigilante para que sus planes nucleares no prosperen y la oposición interna no ha disminuido. Sólo que esas noticias no le llegan a su anfitrión andino.
La reunión de Cancún sobre el cambio climático debía haber sido un campanazo. Bolivia quedó solitaria ante 193 países que aprobaron la convención en debate. A esa reunión siguieron dificultades internas como el gasolinazo, marcha del TIPNIS, los zigzagueos del juicio Hotel las Américas, los tropiezos con Chile, el gaffe con Colombia que supuestamente apoyaría a Bolivia en su demanda por acceso soberano al mar, y hace sólo días la cita de Tiquipaya, que ahora parece distante. ¿Cómo hacer entender todo esto a los que deben entender?

sábado, 30 de junio de 2012

magros resultados alcanzó el motín policial. se podría decir que miserables, los 100 por mes, y raciones de azúcar y arroz. es que está tan pobre el Tesoro que tiene que pagar en especias? dónde la cacareada "bonanza"?

La nerviosa negociación que se produjo entre el Gobierno y los líderes de la protesta policial vino a mostrar al país el lamentable estado de los recursos del Tesoro General de la Nación, cuando el Gobierno habla de sus grandes logros en economía.
Que los policías tuvieran que aceptar que se les pague en harina o azúcar, en lugar de recibir en efectivo, desnudó la realidad de las finanzas públicas cuando, paradójicamente, los ingresos por exportaciones se han multiplicado por cinco y la deuda pública se ha disparado.
Los representantes de los policías estaban extrañados de que el ministro de Economía y Finanzas, Luis Arce Catacora, que difunde frecuentes mensajes de propaganda sobre la gestión económica, se apareciera sin ofertas para las exigencias salariales.
tanta marcha y contramarcha y recibir migajas?

Un Gobierno que habla de miles de millones de dólares logrados, únicamente gracias a que los precios de las materias primas se dispararon, y que ha asumido volúmenes de deuda pública jamás vistos en la historia, podría haber llevado ofertas dignas de su propaganda.
La negociación se produjo cuando una estadística difundida por Unasur reveló que Bolivia es uno de los países que más recursos destina a la seguridad, lo que vino a despertar la sospecha de que esos recursos no llegan a la Policía, sino solamente a las Fuerzas Armadas.
Cuando el país está invadido por mafias internacionales, como lo dijo la ministra de Relaciones Exteriores de Colombia, María Ángela Holguín, en la reunión de Tiquipaya, los mayores esfuerzos –y recursos– del Estado deberían estar dirigidos a reforzar a la Policía, pensando en la seguridad ciudadana.
Pero las tristes escenas de la negociación entre Gobierno y policías desvelaron que las preferencias del gasto en el rubro seguridad no están dirigidas precisamente a crear condiciones para mejorar las garantías para la seguridad de la ciudadanía.
Después de este espectáculo en que los policías debieron aceptar que se les pague en mercadería cuando ellos esperaban que se les nivelara los salarios con los miembros de las FFAA, quedan muchas dudas en el país.
Esto obliga a las autoridades del área económica a dar una buena explicación al país sobre el estado de las finanzas públicas. Se sabe que el gasto público se ha disparado mucho más alto que los ingresos provocados por los altos precios de las materias primas de exportación. 
¿Cuántos son los nuevos empleados públicos que componen las abultadas planillas? ¿Con qué criterio se priorizan las asignaciones del gasto público? ¿No sería conveniente poner en primer lugar las urgencias de la seguridad interna?
¿Cuando se acaben las bolsas de harina y azúcar, cómo se les pagará a los policías? ¿Se ha pensado en otros productos? ¿Quizá acudir a los bienes incautados por la aduana? ¿A qué otros empleados públicos se les pagará en especie?
Aparte de toda la propaganda sobre la situación económica, propaganda que ha sido desmentida por la miserable negociación con la Policía, sería conveniente que el Gobierno hiciera una exposición sincera, sobre todo ahora que hay negros nubarrones de crisis del otro lado de las fronteras.

miércoles, 27 de junio de 2012

embuste. mentiras. manoseo de los hechos son armas innobles que usan el Jefe de Estado, el vice, su equipo de propaganda y distorsión de la verdad. El Deber. SC

Mientras bajo un clima de inflamadas tensiones se reinstalaban las negociaciones con representantes de unidades policiales amotinadas a lo largo y ancho del país en demanda de mejoras a sus salarios de hambre, el fantasma de un ‘golpe de Estado’ atribuido a “minúsculos grupos opositores de derecha y a algunos malos policías” parecía responder, por lo descabellado, a un elevado cuadro febril de altos funcionarios de Gobierno. A un repetido embuste oficial antes que a una correcta, cabal y serena interpretación de los hechos que evitara su distorsión avivando las llamas del conflicto, en vez de procurar su pronta y necesaria solución en medio de un creciente y general desasosiego. 
Sin un sólido sustento y sin provocar mayor sorpresa en los cada vez más amplios niveles ciudadanos conscientes de la realidad nacional, desde las principales esferas gubernamentales se ha hecho referencia a intentos golpistas y afanes desestabilizadores camuflados en la protesta policial. 
De acuerdo con las versiones manejadas por el vicepresidente Álvaro García Linera y coincidentes con las del propio jefe de Estado, los aparatos de Inteligencia estatal, tras intervenir comunicaciones de las centrales de radio de la Policía, habrían detectado un ‘plan’ para eliminar al ministro de Gobierno y provocar enfrentamientos con los “plomos” de las Fuerzas Armadas. Según García Linera, se trata de la puesta en marcha de una ‘segunda etapa’ del cacareado ‘proceso golpista’. Habrá que imaginar que una primera intentona desestabilizadora del Gobierno de Evo Morales se desveló con el enigmático caso Rózsa impulsando unos supuestos afanes terroristas y separatistas. O de repente en aquel frustrado ‘magnicidio’ en Santa Cruz de la Sierra, atribuido a dos jóvenes cazadores armados de una vieja carabina reconstruida.
Entretanto, ha quedado sin explicación oficial la  intensa convocatoria pública, a través de los medios de comunicación del Gobierno, a los ‘movimientos sociales’ para salir a las calles en defensa del ‘proceso de cambio’ y la existencia de armamento diverso y municiones en un vehículo particular estacionado en el patio de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP), al momento de ocurrir la toma de ese edificio por los subalternos amotinados en la ciudad de La Paz.
Es de esperar que cuando bajen las aguas del conflicto policial que, desde sus orígenes, fue minimizado desaprensivamente por el Gobierno, la ciudadanía reciba también, sin demora y en detalle, las explicaciones sobre las denuncias propaladas acerca de la “gestación de la segunda fase de un proceso golpista” en el país, incluyendo la identificación plena de sus responsables que, de acuerdo con la suma hecha por el vicepresidente del Estado, bien contados, no suman más de media docena… Le hará mucho bien a la manoseada democracia boliviana saber quiénes y por qué, irresponsablemente, están jugando con fuego.

lunes, 25 de junio de 2012

meditado artículo de Erick Fajardo desde el exilio hace ver que el MAS se está jugando los descuentos porque tanta mentira y embuste ya no convence a nadie y la verdad está siendo desnudada en varios frente a la vez

Los neo-populismos fundamentalistas de corte mesiánico, esos que tomaron el poder en varios empobrecidos estados en Oriente Medio y Latinoamérica durante el periodo terminal del neoliberalismo, suelen caracterizarse por exhibir una virulencia simbólica proporcional a su ciclo de debilitamiento fáctico. En términos sencillos, las autocracias pseudosocialistas, similares a las de Bolivia o Venezuela, muerden más fuerte conforme más desgastadas están. 


La concesión de asilo al senador Roger Pinto por Brasil, las expresiones de Naciones Unidas sobre el deterioro de la justicia en Bolivia, la demanda del Parlamento húngaro por la liberación de Elod Toaso y la denuncia del congresista estadounidense Chris Smith por la prolongada reclusión, sin sentencia, de Jacob Ostreicher, exponen una crisis de derechos humanos a la que el Gobierno ha decidido responder apostando a ser coherente con su propia mitomanía. Se terminaron los días de la “complicidad orgánica” de organismos y socialismos vecinos, cuando los Mattarollo, los Caputo y los Stein llegaban a Bolivia a maquillar los atropellos a los derechos humanos y la manipulación de procesos electorales. El hedor de la represión estatal, los vínculos de autoridades de Gobierno en narcotráfico y el manoseo judicial es tal que ni los estados socialistas lo pueden ignorar más. Por eso Evo Morales y Álvaro García Linera decidieron que es tarde para recular. Su opción de principio por la aniquilación de la oposición, la anulación de la separación de poderes y su grosera centralización del poder han ido muy lejos para permitirles echarse atrás. Sólo queda seguir mintiendo, persistir en el error, pues es tarde y costoso abrazar la verdad. Admitir el reclamo de Hungría sobre Toaso implicaría aceptar que hubo ejecución donde siempre sostuvieron que hubo tiroteo con terroristas; asumir el asilo a Pinto sería aceptar que opera un aparato de judicialización de la oposición donde siempre sostuvieron que hay una justicia independiente. Por eso, en lugar de salvoconducto para Pinto, se dicta la detención de otro opositor; y de ahí que en lugar de acceder al reclamo de Hungría, se le demanda a su Parlamento “disculpas” por un “intento de magnicidio” urdido para justificar la masacre del hotel Las Américas. Las leyes de la Madre Tierra y de castigo a narco-funcionarios, igual que la “nacionalización” de Colquiri o la detención del político y ex militar Alvin Anaya, son alardes simbólicos de una consistencia política que el régimen perdió por completo; es la reafirmación por la negación de un sentido común que se universaliza sobre la ausencia de derechos humanos en Bolivia. Es persistir en la impostura discursiva de la defensa de la naturaleza frente a la subversión del mundo indígena; maquillar con leyes huecas la imagen de “incorruptibilidad” de un régimen salpicado por el narcotráfico; querer validar la legitimidad jurídica de la persecución política encerrando más opositores, precisamente cuando la comunidad internacional más reprocha esa práctica. El Gobierno de Morales ha cruzado el punto de no retorno. Las masacres de Cochabamba, Sucre y Porvenir, el siniestro operativo del hotel Las Américas y la creciente certeza de que impera un narco-régimen en Bolivia hacen impensable una salida del poder sin consecuencias penales por delitos de lesa humanidad. Podrán disfrazar su agonía estructural debajo del brutal alarde interno de fuerza y la elocuente demagogia en los foros internacionales, pero el MAS juega ya los descuentos. *Analista político y ex asesor del Órgano Legislativo.

Fuente: eju.tv - Tan agónicos cual virulentos
http://eju.tv/?p=216954

domingo, 24 de junio de 2012

Agustín Echalar compara Motín Policial 2003, 2012 y muestra las diferencias. loable enseñanza para tomar en cuenta


El motín de la Policía me hizo recuerdo a las luctuosas jornadas de febrero del 2003. Sin embargo, en aquella oportunidad las condiciones eran totalmente diferentes, el país estaba con total iliquidez, y eso ante todo porque los precios de las materias primas no habían subido todavía, el presidente de entonces había enviado al congreso un proyecto de ley de creación de un impuesto al salario, que afectaba a quienes ganaban más de dos salarios mínimos,  algo que no afectaba a la inmensa mayoría de los policías, que al igual que ahora tenían sueldos inferiores a esa franja. 
Hace nueve años y medio, la protesta de los policías era tirada de los pelos, y ciertamente tenía un tinte desestabilizador, (fue a fin de cuentas, el ensayo general de lo que sucedió en octubre), porque insisto, el impuesto a los salarios sólo afectaba a los rangos superiores.  Tenía, sin embargo, una base absolutamente legítima, los policías tenían derecho de estar molestos, porque ganaban muy poco dinero, al igual que hoy. 
 Ante todo gracias a los altos precios de las materias primas, en Bolivia se habla de guarismos inimaginables hace 10 años, exportaciones por más de 9.000  millones de dólares, reservas por más de  12.000 millones de dólares. Y un bienestar económico, (fundado además en un narcotráfico creciente y en los cientos de millones de dólares gracias a las remesas).   Bolivia está viviendo un auge económico muy importante. Este auge tiene, como se sabe, un corolario problemático, a pesar de que la brecha entre el campo y la ciudad ha disminuido,  la brecha entre ricos y pobres ha aumentado,  también ha aumentado la criminalidad, de hecho uno de los problemas más serios es el de la inseguridad ciudadana.
Esta inseguridad ciudadana tiene como pilares, lo que hemos mencionado arriba, y una Policía que no funciona, un ente corrompido hasta el tuétano, que nos ha regalado un penoso espectáculo a lo largo de estos años.  No es que antes la Policía fuera mejor, pero el actual régimen, precisamente por viejo, por estar en el séptimo año de su gobierno, ya no puede recurrir a culpar al pasado. De hecho si se ha cambiado todo, ¿por qué no se pudo hacer algo para cambiar una institución tan importante?  Una reforma de la Policía, pasa por una mejora sustancial de los salarios, no es que buenos salarios garanticen corrección y eficiencia, pero malos salarios  garantizan corrupción e ineficiencia. 
Los sucesos de la semana pasada han puesto además en evidencia a parte de las imposturas del Gobierno. La inflación es más grande de lo que ellos quieren reconocer, y  curiosamente en un Gobierno que se tilda de socialista, los empresarios la tienen mejor (a excepción de aquellos a los que el Gobierno o las cooperativas despojan), y los asalariados la tienen peor.
Hoy los asalariados están peor de lo que hubieran estado con el impuesto de Goni.
Los Policías y sus mujeres tienen todo el derecho de estar descontentos, sobre todo porque supuestamente ahora estamos en Jauja, pero por supuesto que no tienen derecho a  cometer actos vandálicos  y criminales,  y éstos han empañado su protesta.
Queda una última pregunta: ¿Por qué el Gobierno dejó que las cosas llegaran a esto? ¿Insensibilidad, o simple ineficiencia? 

uniformados atacando sus propios cuarteles. la marcha Novena. senador cautivo. parlamentarios en la ONU. políticos en huelga de hambre. corrupción y dinamitazos. cuadro inédito que presenta El Dia, SC

Un país amotinado

Como en febrero de 2003, el año que marcó el fin de estabilidad democrática en el país, otra vez la Policía está amotinada. De la misma forma que aquella vez, el motín policial no ha llegado solo y los hechos demuestran que la situación podría deteriorarse, tal como ocurrió hace nueve años, cuando ocho meses después, Gonzalo Sánchez de Lozada se veía obligado a dejar el país en medio de un cuadro de violencia y descontento generalizado.

La protesta policial, que ha llegado a límites nunca vistos, con uniformados atacando sus propias guarniciones y sacando a patadas a sus superiores, no es un hecho aislado. Se produce cuando está por llegar a la sede de Gobierno la marcha de los pueblos indígenas que tratan de proteger el Tipnis de las ambiciones desmedidas de las nuevas élites nacionales; surge cuando un senador se mantiene cautivo de los caprichos de las autoridades, que se niegan a aceptar el asilo político que Brasil le ha concedido; estalla cuando hay tres parlamentarios haciendo una vigilia en una oficina de la ONU, cuando hay varios presos políticos que hacen huelga en la cárcel de San Pedro, cuando hay cocaleros bloqueando caminos, cuando grupos de mineros se atacan a dinamitazos, cuando acaban de asesinar a otra concejal en el Beni, cuando hay fuertes denuncias de sobreprecio en la empresa Papelbol que se suma a otros hechos de corrupción, cuando el presidente Morales confirma sus intenciones de lanzarse a una relección ilegal. El motín policial llega en el momento de mayor hastío de la población frente a los abusos cometidos por un régimen que ha desilusionado por completo a las grandes mayorías que le dieron su apoyo para cambiar el país, pero de otra forma.

Para colmo de males, el amotinamiento de los policías bolivianos se inicia casi al mismo tiempo que el proceso de destitución del presidente paraguayo Fernando Lugo, lo que no deja de ser un mal presagio para la estabilidad democrática continental, especialmente para los líderes populistas, cuya imagen y discurso se han desgastado de manera abrumadora.

El descontento de los policías de base se ha estrellado contra uno de los fenómenos más claros y perversos del proceso de cambio, es decir, contra el desbarajuste que ha perpetrado en las instituciones claves del Estado, como es la Policía en este caso y que de igual manera se ha producido en la Justicia, en las Fuerzas Armadas, el Ministerio Público y todo el sistema normativo, donde se ha impuesto el manoseo y la manipulación de los grupos que manejan el poder con intenciones de consolidar un cuerpo monolítico, sin control y con ambiciones de perpetuación.

Aunque la reacción de los policías parece coyuntural y “salarialista”, como lo fue en el 2003, surge como el grito más desesperado ante la conmoción moral que invade el país por el avance del narcotráfico y toda una serie de actividades ilegales que son promovidas por los grandes actores del régimen que no parecen darse cuenta de que están conduciendo al país a la destrucción espiritual y material.

Este gigantesco motín es la mejor expresión de la profunda vocación democrática de la población boliviana, que ha sido nuevamente burlada. Es sencillamente una demostración que le hacen al Gobierno de que todo tiene un límite.

El descontento de los policías de base se ha estrellado contra uno de los fenómenos más claros del proceso de cambio, es decir, contra el desbarajuste que ha perpetrado en las instituciones claves del Estado, como es la Policía en este caso y que de igual manera se ha producido en la Justicia, en las Fuerzas Armadas, el Ministerio Público y todo el sistema normativo.