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viernes, 10 de junio de 2016

Alvaro Puente, ex-jesuíta hoy asentado en SC, con valentía pregunta, porqué Bolivia no ha hecho nada en el caso del Plan Cóndor? y enumera uno por uno a los 6 involucrados en la criminal iniciativa de Pinochet. por cierto, permanece en el misterio esta actitud boliviana, es que militares y otros "poderosos involucrados en el mismo" tienen aún poder?

Nuestro presidente se proclama a diario antiimperialista. El peor insulto para sus oponentes es el de proimperialistas. Vive en guerra contra el imperio y le estremece hasta su recuerdo. Sin embargo, somos el único país del Plan Cóndor que no juzga, que no investiga, que no intenta limpiar lo sucedido. Argentina destrozó la Ley de Obediencia Debida y juzgó con dureza a sus criminales. Murió en la cárcel su general Videla y se sentó en el banquillo a cientos de acusados. En Chile, Pinochet partió antes de su condena, pero estaba en juicio con varios de sus secuaces. Uruguay y Paraguay, con distintos ritmos y tiempos, investigaron a sus dictadores y los juzgaron. En Brasil fue más difícil. Sus militares se habían parapetado fuertes, pero llegó al fin la Comisión de la Verdad.
El único de los seis países del Plan Cóndor que no ha hecho nada, el único que ha protegido a sus militares y dictadores, el que ha escondido a sus torturadores, es Bolivia. El que más antiimperialismo pregona, el que se presenta como el más ferviente revolucionario, es el único que protege aún a los que por orden del imperio mataron y torturaron a los revolucionarios de los seis estados del famoso plan. Bolivia es el único que mantiene secretos y a buen recaudo los documentos militares de la época. Es el único que se ha colocado del lado de los dictadores y los protege hasta el fin. Qué coincidencia.

Podrían comprenderse políticas del olvido y del perdón, si esa fuera la línea de conducta nacional. Pero la línea no es esa ni se le parece. La línea del criollo socialismo del siglo XXI, la línea de los antiimperialistas plurinacionales, es no perdonar jamás. Es la línea del rencor. Su justicia es instrumento para castigar con crueldad a los que no piensan, no dicen, no hacen lo que piensa, dice o hace el presidente. No se perdona a los independientes que han ganado elecciones en cualquier municipio o departamento. No se perdona al que cuenta los hechos que el Gobierno quisiera esconder. No se perdona al crítico ni al que piensa. No se perdona al que se niega a atar de rodillas los cordones de los zapatos del jefe. Solo se perdona a los dictadores que puso el imperio y solo se mima al Ejército que los entronizó.

No hay médicos en los hospitales. Faltan miles de maestros, de jueces, de policías. No hay un peso para apoyar a los inválidos ni para atender los desastres naturales. No se ha cambiado la producción ni se ha creado el nuevo país. Lo que incomprensiblemente sobra son los mimos y los millones para los militares del Plan Cóndor

lunes, 23 de mayo de 2016

conocí a Carlos muy jovencito, antes de salir bachiller amigo y c.c. de Antonio Dabura, el hermano menor de Jenny mi esposa. Carlos inteligente, brillante primer alumno del Colegio La Salle, por su prestancia y estatura hacía de "guaripolero entre agosto y septiembre" los tradicionales desfiles. amigo de su padre y sus tias, nos encontramos muchísimas veces, siempre respetuoso y enérgico. sus amigos dicen que heredó de Tadeo la rigurosidad y de su madre la bondad y la amistad. lo cierto es que cuidó poco su imagen y el masismo, con "agentes muy bien pagados en los medios" se encargó de rebajar su perfil. sin embargo Carlos sigue actualizado en política y en visión internacional.

El proyecto político regional con ínfulas de influencia mundial, organizado por Hugo Chávez y Fidel Castro, a partir de 1999, dirigido desde La Habana y Caracas, que llegó a controlar directamente Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y a influir sometiendo a casi todos los países latinoamericanos, a controlar la Organización de Estados Americanos (OEA), a impulsar proyectos en toda la región, a recrear el castrismo, terminando con la democracia e instaurando las dictaduras del siglo XXI, está en un acelerado deterioro y camino a su inevitable mal fin.  Se está consumiendo por sus propias plagas: estatismo, centralismo, corrupción, crisis económica, falta de libertad, manipulación, dictadura, perpetuidad, impunidad, narcotráfico…
La gran riqueza petrolera venezolana, potenciada por el alza de los precios internacionales, fue sin duda la herramienta principal de arranque y sostenimiento del proyecto que terminaría llamándose socialismo del siglo XXI.  Si queremos resumir en una palabra la razón de los éxitos de Hugo Chávez, esa palabra es “dinero”,  tanto (dinero) que superó por mucho la influencia de la primera potencia mundial, a quien desplazó de la región, le quitó presencia política y la arrinconó en la OEA, configurando un escenario que ni siquiera la Unión Soviética, como potencia mundial, hubiera pretendido. La otra herramienta fue el aporte de Fidel Castro con su organización política dictatorial y su ajuste histórico al foquismo electoral fundado en movimientos populistas seudo democráticos con el dinero de Venezuela.
Cumpliendo el principio marxista de que “toda relación humana es económica”, todo fue bien mientas hubo mucho dinero, pero la pésima gestión de economía populista, estatista y centralista, totalmente anti histórica, dejaron al socialismo del siglo XXI sin su encanto principal, sin dinero, sin prebendas, sin los chorros de barriles de petróleo o de regalos, o de acuerdos bien lubricados con casi todos los gobernantes latinoamericanos. Unos años de optimismo, propaganda y desenfreno dejaron muchas deudas, malos proyectos, mucho descontento y más pobreza en los países donde mayor control lograron los caudillos adoctrinados por el castrismo. Lo vemos hoy.
El Foro de San Pablo, al que se atribuye el fundamento ideológico y de penetración en la región, resultó mostrándose como un mecanismo de corrupción transnacional, cuyos excesos llevaron a los grandes escándalos de corrupción que hoy vive Brasil, a la caída y vergüenza del partido de los trabajadores, a la condición de acusado a Lula da Silva y al impeachment de Dilma Rousseff. La corrupción en cada uno de los países del socialismo del siglo XXI, solo se disimula con el control total de la prensa, la represión política por medio del poder judicial controlado por el Gobierno, políticas de miedo, acciones dictatoriales y más corrupción. Se trata de una situación que ni Castro, ni Maduro, ni Correa, ni Morales, ni Ortega ya pueden ocultar, porque ellos y sus entornos son nuevos ricos frente a sus pueblos cada vez más pobres y dependientes, a los que ofrecieron liberar.
Usaron y usan la libertad y la liberación en su propaganda, pero cada año han incrementado progresiva y sostenidamente la violación a los derechos humanos y a las libertades fundamentales. Periodistas y opositores perseguidos, presos y exiliados, abogados presos, empresarios con sus bienes confiscados, indígenas con sus territorios avasallados, el aparato productivo destrozado o en camino de perecer, profesionales desplazados por la presencia cubana, fuerzas armadas intervenidas, tributos encubiertos a Cuba como pagos de servicios por actividades como la agricultura en las que la dictadura ha fracasado desde hace años. Las libertades individuales sometidas y los estados de Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua funcionando desvergonzadamente como colonias políticas de La Habana mientras se llenan la boca de “anti imperialismo”.
Liquidaron la democracia y creyeron que con elecciones manipuladas podían sostener la farsa de ser dictadores y presentarse como presidentes. Hace años que en ninguno de estos países se cumple ni existe ninguno de los elementos esenciales de la democracia, obligatorios por la Carta Democrática Interamericana. La nota característica del establecimiento de las dictaduras ha sido la manipulación para permanecer indefinidamente en el poder.  Los gobernantes de Cuba, Venezuela, Ecuador, Bolivia, y Nicaragua no quieren dejar nunca el poder y cuando parece que sí, inventan otra trampa hasta llevar al pueblo a la confrontación, como pasa hoy en Venezuela y no tardará en suceder en el resto.
La corrupción protegida por la impunidad. El narcotráfico es parte de esa corrupción y no lo disimulan porque han llegado al extremo de sostener como política que “la lucha contra el narcotráfico es una acción del imperialismo”, un mecanismo de dependencia.... mientras incrementan los cultivos de coca, la producción y tráfico de cocaína desde niveles que los ha hecho ser llamados “narco estados”.  Las plagas del socialismo del siglo XXI son estas y más.  No hay cuerpo ni pueblo que las resista y menos en tiempos de la revolución tecnológica y comunicacional.  Por eso se están consumiendo por sus propias plagas, pero a costa del sacrificio de sus pueblos.  Hoy ya no se discute el resultado, solo el tiempo.
*Abogado y Politólogo. Director de Interamerican Institute for Democracy

miércoles, 4 de mayo de 2016

compartir el exilio en Buenos Aires con Alfredo Obando Candia fue una experiencia enriquecedora. conocer sus criterios sobre temas como "la drogadicción", la "corrupción" "el contrabando de armas" y la politiquería barrientista, me dieron tema para largas meditaciones y profundizar en campos vitales para mi formación política.

pasé mis primeros 180 dias de exiliado del dictador Luis García Meza en Buenos Aires, donde por esas ironías del destino y gracias al Embajador Eufronio Padilla, pude compartir muchos dias de fraternidad en la casa del diplomático, su digna esposa y oh! casualidad con el primo de ambos, Alfredo Obando Candia quién al regresar de Madrid con destino a La Paz, fue cordialmente interceptado por Eufronio, "mira Alfredo, lo mejor por tu propia seguridad es permanecer en Buenos Aires hasta tener unas indicaciones de La Paz, y la garantía mínima de tu resguardo personal" Obando Candia, un hombre lleno de bondad y de paciencia, aceptó de buen grado el consejo de su pariente. Mientras Elsita su esposa había adelantado el paso, presentándose en la sede de Gobierno y tomando el control de la casa que ambos poseían en la zona de San Jorge.

aproveché el tiempo "perdido" del exilio, mientras yo mismo esperaba una resolución del Alto Comisionado de las Naciones Unidas, y la respuesta a mi solicitud de asilo en un tercer país. me puse de acuerdo con el General, ex-presidente de la Junta Militar de Gobierno y ahora mismo ex-embajador de Bolivia en Madrid.

en pocos dias nació una profunda amistad compartida por el aciago destino común de un exilio inexplicable, mientras el diplomático había escrito al Palacio de Gobierno via diplomática pidiendo una confirmación de mi condición de expulsado de Bolivia. mientras la respuesta demoraba bastantes semanas, don Alfredo y mi persona, acudíamos a nuestra cita diaria, a veces para almorzar juntos en casa del Embajador, otra para disfrutar de interminables tertulias sobre apasionantes temas de la política boliviana, merced a la nutrida información de Clarin y La Nación los principales de Argentina que todos los dias, traían noticias de Bolivia y de la acción de "los revolucionarios militares" que se habían tomado el poder el 17 de julio de 1980 "para siempre jamás" como declaró García Meza, porque se produciría "una inédita revolución con al menos 20 años luz".

"Mauricio. toc, toc, toc" llamaba el General Obando a la puerta del hotelito que me albergó por esos dias en Suipacha y Corrientes, a menos de 100 metros de un edificio en cuyo interior vivió el padre del Che Guevara durante varios anos. "Ya voy, General, ya voy" y a los pocos minutos con la barba algo crecida me reunía con el meritorio militar descendíamos los dos pisos y ya en Corrientes nos llegábamos hasta la esquina próxima. Un café muy famoso y concurrido y dale que dale, horas de tertulia, relatos, experiencias, e historias vividas especialmente por el viejo general, tan lleno de sabiduría y de vivos recuerdos, algunas de esas historias están narradas en mi libro "Gotemburgo Destino Final" que es una especial de film, muy ágil, sobre aquellos 180 dias en Buenos Aires.

hoy quiero ocuparme de un tema que curiosamente retorna a la actualidad en la política boliviana y es "compartir las Fuerzas Armadas, el monopolio de las armas en este caso con los sindicatos mineros que expresan apoyo al autocrático Evo Morales, quién sin duda desconoce la historia que paso a describir como algo real, vivido por el pueblo boliviano y experimentado por los uniformados.
(sigue en texto dos. "Obando se opone a la idea de Fuerzas Especiales de Barrientos.)



martes, 26 de abril de 2016

utopía cuando Evo dijo "Bolivia será como Suiza" Javier Paz García ilustra la situación y marca las cosas en las que deberíamos imitar a Suiza. Bajo corrupción. Gobierno fuerte. Gasto estatal controlado. Leyes laborables flexibles, vigencia plena de las libertades.

Cuando Evo Morales asumió la Presidencia de la República de Bolivia afirmó que en 10 o 20 años el país estaría mejor que Suiza. Ya van 10 años de su mandato y el PIB per cápita boliviano es de $us 3.150, mientras que el PIB per cápita suizo es de $us 83.718. Si consideramos el PIB per cápita con paridad de poder adquisitivo, acortamos la diferencia: $us 6.449 de Bolivia versus $us 51.578 de Suiza, pero seguimos lejísimos de igualar a Suiza económicamente y lo peor de todo es que estamos yendo por el camino contrario al desarrollo. 

Un sencillo concepto, propio del sentido común, es que uno debería imitar las prácticas de los países que generan mayor riqueza y desarrollo y evitar las prácticas de aquellos países que no salen del subdesarrollo y la pobreza. Entonces, si la meta de Evo Morales es igualar y superar a Suiza, uno imaginaría que sería secundada por medidas políticas y económicas similares a las que tiene Suiza. Lamentablemente Morales ha mirado a Cuba y Venezuela para orientar sus políticas. Es de tontos suponer que vamos a estar como Suiza siguiendo las recetas de estas dos tiranías; más sensato es suponer que siguiendo a Cuba y Venezuela, en 10 años vamos a estar igual que Cuba o Venezuela. 

Una rápida comparación en el Índice de Libertad Económica 2016 elaborado por la Fundación Heritage y el Wall Street Journal muestra que el país alpino tiene un puntaje de 81, mientras que el país andino, 47. Mientras Suiza se ha mantenido e incluso ha mejorado su puntuación en los últimos años, Bolivia ha decaído desde los 68 puntos que llegó a tener en 1998, con lo que podía considerarse un país moderadamente libre hasta donde estamos ahora, en la categoría de los países con libertades económicas reprimidas. Mientras Suiza ocupa el cuarto puesto en este ranking, Bolivia ocupa el puesto 160, por debajo de Ecuador, aunque por encima de Venezuela (176) y de Cuba (177).

¿Qué cosas deberíamos imitar de Suiza? Sólidos derechos de propiedad, una baja corrupción con un gobierno fuerte pero limitado en sus poderes, bajo gasto estatal, facilidad para abrir y cerrar negocios, leyes laborales flexibles. En general, la premisa, comprobada una y otra vez a lo largo de la historia, es que si damos libertad a la gente para progresar, la gente lo hace y en dos o tres generaciones puede estar sustancialmente mejor. En cambio, si dejamos el progreso a cargo del Estado, progresan quienes manejan el aparato estatal, a costa de la mayoría de la población. En Bolivia, los nuevos ricos lo saben muy bien y no piensan soltar la mamadera

martes, 29 de marzo de 2016

Claudio con su texto "este oficio sí me agrada, mandadirulirula..." tonadilla que cantamos de ninos en Potosí, nuestra ciudad natal y que termina..."y daremos la vuelta entera mandandiru...dirula" a propósito de los chatts de Gaby con Quintana en medio de piropos y frases porno de doble intención...(?)

El pobre chico venido de los amores anormales de un tipo ya maduro y una menor de edad, hijo del dicho presidente, ha pasado de un estado más o menos normal al de brucolaco, que en la tradición griega es un ser que vaga entre la vida y la muerte, amén de otras características, a cuál más dramática, incluyendo el vampirismo. No sabemos detalles, solo que a costa de él, muy seguro a su pesar, se han tejido historias de zombies, de muertos vivos, Made in Bolivia, donde la seducción de Evo Morales, junto a una enrevesada tramoya de millones, nos ha convertido en los hazmerreíres del siglo XXI.
Alrededor de las partes pudendas –y nefandas- del líder supremo, se agolparon en forma de falda, según retrataba un hábil caricaturista, una horda de alcahuetes con ánimo de fiscales, ministros, diputados, o, ya que se caracteriza el régimen plurinacional por su “respeto” a las mujeres: fiscalas, ministras, diputadas, mariscalas, generalas y etcéteras... también etcéteros, seamos justos. En el bodrio carnavalero no caben ya géneros porque de acuerdo a las malas lenguas existe en la Bolivia “socialista” un coito ininterrumpido y, llamémoslo, ambiguo, que haría envidiar a las suecas y a Calígula, tanto que -otra vez, se dice- los moteles se han transformado en aviones y las curules (porque es la silla curul, femenino) en culules, valga el neologismo en su acepción directa.
Pues utilitaria ha sido la aparición de la señorita Zapata y sus dotes de amante, quizá con lamento de víctima, para ocultar el robo en el Fondo Indígena por citar ejemplo. Aparte, a manera de confundir más y continuar echando humo, el aturdido García Linera profiere tales sandeces que ya ni sabemos si es burla, retraso, masturbación, abuso, estupro, violación, sentina, chiquero o qué. El drama ha alcanzado condiciones bíblicas. La Sodoma plurinacional, la Gomorra masista, evista, crece con hambre cernícala y envuelve al todo de la sociedad. Cuando pesa sobre la multitud un espectro maloliente y enfermo se pierde no solo la confianza, también la dignidad. El resultado de diez años de Evo Morales se reduce a un simple y burdo excremento de elefante.
Apenas parece agotarse el amañado y oscuro recurso filial (¡qué tremendo tener un padre así!) regresan a la cantaleta chilena, al Silala, ahora, y la Corte de La Haya. Se ha tildado de todo en las redes al individuo presidente, en muchos casos con un tono innombrable. Pero él sigue aferrado al trono, no quiere dejar por nada la mamadera del poder que le ha dado acceso al erario colectivo y a asuntos carnales. Es porque manda, no manda porque es, y de ahí nuestro drama: condenados al arbitrio del caudillo vanidoso de las mil y quinientas noches.
Se quiso distraer a la gente, que al fin se dio cuenta que nada de lo que se decía era cierto, y que ninguno de los cabecillas se asomaba a un esbozo de lo que juraban ser. La embarraron en parte a propósito y en parte porque poco se puede esperar del coeficiente intelectual de la oclocracia reinante. Interminable galería de payasos, y payasas, con o sin sombrero, opinaron. Nunca se vio mayor malgasto de palabras.
Creo que alguna vez Evo Morales invitó a Bolivia al cineasta James Cameron, que no vino. Cameron debiera venir, tendría inmejorable material con esto del niño que nace, crece y muere, que muere, crece y nace, que no nace pero muere, que crece sin nacer y muere sin crecer. No es trabalenguas sino vudú del presidente utilizando carne y sangre propias. Charada sin resolución, orbe del matemático vicepresidente que afirma, con dedos y gestos que observa con cuidado en el espejo, que dos y dos son tres. Este oficio sí me agrada, mandandirundirundán.

viernes, 11 de marzo de 2016

Pedro Shimose había escrito hace 12 anos una frases proféticas sobre Evo Morales...nos lo recuerda hoy cuando todavía estamos sorprendidos por la conducta muchas veces inexplicable del "originario presidente"...vemos:

Hace 12 años y pico, EL DEBER publicó Evo, el protestante, comentario que escribí ante el furibundo rechazo del diputado y líder cocalero Evo Morales a una reunión de concordia nacional, convocada por el cardenal Julio Terrazas (+) y la Conferencia Episcopal de Bolivia. Hoy transcribo fragmentos del citado artículo:

“¿A quién se le ocurrió pensar que Evo es católico? Tarde nos dimos cuenta de que Evo es protestante. (…) El protestantismo de Evo no tiene nada que ver con Martín Lutero; nace de sus lecturas de la coca [//] Un buen día, Evo decidió practicar el libre examen de la Constitución Política del Estado, mediante bloqueos de caminos, manifestaciones callejeras y toma de ciudades. Así se fundó el MAS boliviano, que no es copia del MAS venezolano fundado en los años 70 por Teodoro Petkoff y otros disidentes del Partido Comunista Venezolano. [//] El MAS de Evo es un movimiento hacia el socialismo cuando el socialismo real ha caído con el Muro de Berlín y la Unión Soviética ya no existe (lo de China Popular no es socialismo, sino un modelo muy chino, mezcla de nacionalismo, militarismo, confucionismo y capitalismo de Estado)”.

“Evo es calvinista. (…) Como su maestro ginebrino, Evo sueña con imponerse por la fuerza y la amenaza, estigmatizando a políticos corruptos, ministros ladrones, jueces prevaricadores, aduaneros pícaros y empresarios voraces de la economía globalizada. Su sueño con olor a chamusquina se ha visto interrumpido por sus meditaciones en torno a la doctrina calvinista de la predestinación. Evo se cree predestinado a ser el Gran Refundador de Bolivia”. [//] Los votos que obtuvo el MAS en las elecciones de 2002 no fueron a favor de Evo, sino en contra de unas medidas económicas neoliberales impuestas por receta y como paliativo a la hiperinflación de los 80 y a la corrupción desatada e incontrolable en tiempo de dictaduras militares”.

“Ya quisiera ver a Evo de presidente de la República. Lo imagino en Palacio Quemado, rodeado de corruptos, hipócritas, adulones y sinvergüenzas; acosado por manifestaciones callejeras y bloqueos de caminos, y enfrentado a nuevos Evos que, siguiendo su mal ejemplo, le exigirán ‘pegas’, prebendas y privilegios (…) O quizá me equivoque y lo que Evo quiere es otra cosa” [EL DEBER, 19.09.2003].

Ahora, casi 13 años después, sabemos que Evo quería “otra cosa”. Madrid, 11.03.2016.

sábado, 23 de enero de 2016

Roger Ruiz sale en defensa de Carlos Meza "objeto de furiosos ataques". Mesa replicó aunque "la prepotencia con que fue respondido, lejos de debatir, denigra al expresidente y vocero de la Causa del Mar. en la historia nos sitúa Roger y puntualiza hechos destacados para juzgar a sus protagonistas con altura de miras y justicia.

El expresidente de la República y vocero de nuestra causa radicada en La Haya ha sido objeto de furiosos ataques de, principalmente, representantes oficialistas, incluyendo al Vicepresidente, por afirmar que el actual Jefe de Estado tendría una deuda no reconocida con el último presidente del MNR, quien habría allanado su ascenso al Gobierno con medidas como la Participación Popular, la educación intercultural, la ley INRA, entre las principales.
La prepotencia con que le han respondido, con amenaza de juicio incluida, refleja la actitud de quienes acostumbran amedrentar e imponer una nueva y peor versión de pensamiento único, pero desatiende debatir el concepto de que “la construcción de un proceso histórico es una sucesión de elementos de agregación”, sobre el que basa su razonamiento Carlos Mesa.
Ese enfoque suyo -parte de una corriente muy influyente en el análisis y enseñanza de historia en Bolivia- confunde a los sujetos, se concentra en los personajes y los gobiernos, y omite las fuerzas sociales que los animan, entronizan o defenestran. Conduce a conclusiones erróneas porque la contraparte, y muchas veces la base de la acumulación a la que alude, es más bien producto de contradicciones y pugnas esenciales.
La construcción histórica de las sociedades no se forja en acumulaciones lineales, sino en contraposiciones y rupturas. La agregación puede presentarse en el tránsito de una administración a otra, no en un momento de cambio de ciclo histórico y de intento de sustitución de un tipo de Estado por otro.
El fundamento último de la adopción de cualquiera de las medidas que anticiparían el futuro cambio en la fase neoliberal está en lo imperioso de las demandas y reivindicaciones de movimientos populares, aunque sus organizaciones estuviesen debilitadas o postradas.
Por debajo de los resultados electorales, favorables a los llamados partidos “sistémicos”, se desplegaba una resistencia de sectores subalternos, subterránea, pero imponente y una creciente autonomía social que indujeron los cambios mencionados. El Gobierno vigente entre 1993 y 1997 llegó a percibir esa creciente fuerza (Condepa y otros partidos ya habían empezado a hacerlo) y respondió de manera más novedosa y flexible que los demás partidos defensores del orden social de la época, pero no por eso se estaba convirtiendo en pionero y precursor del que lo sustituiría: el MNR llevó a un aymara a la vicepresidencia, no para preparar transferirles el Gobierno a los indígenas, sino para someterlos más y mejor.
Las acciones de aquel Gobierno jamás se tomaron, ni por acción ni omisión ni siquiera inconscientemente, en plan de ser “una base fundamental para la construcción del Estado Plurinacional”, usando las palabras del expresidente Mesa.   
De hecho, el conjunto de las medidas a las que se refiere están despojadas de cualquier intención de favorecer a las fuerzas que erigieron al régimen presente. El conjunto de las políticas que adoptó respondía a una noción de modernidad articulada con la lógica de la globalización y a una estrategia de conservación del poder para las fuerzas dominantes de ese momento, no para heredárselo a sus competidores.
Porque esperar, así sea sólo coloquial o académicamente, que un nuevo régimen tribute reconocimiento al que lo antecedió y trató de ahogarlo no tiene sustento histórico, en ningún lugar, en ninguna época, menos en la fase de germinación de una crisis de Estado y del recambio de bloques de poder. Los barones del estaño no quisieron tender la cama para la Revolución Nacional ni la recuperación democrática tiene deudas pendientes con las dictaduras.
Si se tratara de agradecer las acciones que lo ayudaron a ascender, el Gobierno actual tendría que incluir la represión de octubre de 2003 o la decisión emenerrista de poner cuanto obstáculo pudo a la Asamblea Constituyente o al decreto sobre que los conscriptos deben prestar trabajos gratuitos y serviles (denunciado por Carlos Mesa cuando era Vice) o el “cuoteo” de la administración pública entre los socios de la coalición gubernamental, etcétera.
La libertad, la democracia, el avance de las sociedades necesitan, en múltiples ocasiones, de la negociación y el pacto entre beligerantes, pero, indudablemente, nacen y se desarrollan en medio de tensiones y forcejeos, donde la pertinencia de que quienes usufructúan el poder agradezcan a sus antiguos beneficiarios es dudosa, cuando no impugnable.
El autor es investigador y director del Instituto Alternativo.